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Emergencia americana

Emergencia americana

Orlando Gómez Torres

Biden ha sido proclamado como Presidente de los Estados Unidos, pero más que alivio no puedo evitar sentirme preocupado por el mensaje que arrojó el resultado de estas elecciones. Aproximadamente 71 millones de personas que vivieron los últimos 4 años junto al resto de nosotros, vió lo que estaba pasando en esa nación y entendió que querían 4 años más de eso.

Naturalmente, muchos de esos votos se concentran en posiciones políticas válidas como las posturas en temas sobre el aborto, el matrimonio, desregulación económica y el recorte de impuestos, pero una parte significativa de esos votantes se movilizó por una campaña inagotable de noticias falsas difundidas por múltiples medios incluyendo al actual residente en la Casa Blanca.

No es particularmente fuera de carácter para un período que inició con una campaña de desinformación rusa, y seguida por un aluvión constante de de noticias falsas desde los QAnon a los Alex Jones del mundo, y por supuesto, el mismo Presidente, hoy una cantidad significativa del pueblo estadounidense vive en una realidad paralela al resto del mundo.

Para una sociedad es imposible lograr una unidad o encontrar puntos de encuentro a posiciones diferentes, si no encuentran la forma de llegar a una conclusión común de lo que es verdad o real. Las consecuencias de esto son graves en el corto y largo plazo.

Parte de esas consecuencias es que Estados Unidos hoy se pinta como un actor no confiable en el escenario internacional. El Presidente Biden podrá retornar a su país al Acuerdo de París, reestablecer el acuerdo para el desarme nuclear de Irán o llegar a acuerdos internacionales de cualquier naturaleza, pero es razonable que sus contrapartes exijan mayores garantías sobre el cumplimiento de esos acuerdos en caso de algún cambio de gobierno o que estas entren escépticas a la mesa de negociación respecto de cualquier promesa que provenga de ese país.

Biden va a tener las manos llenas tratando de contener el coronavirus y reimpulsando la economía americana, pero contrarrestar los efectos de las noticias falsas y, muy directamente, el trumpismo debe estar en el tope de sus prioridades para volver a traer a la realidad a casi la mitad de la población de su país y elevar las esperanzas de que algo como esto no vuelva a repetirse en el futuro. El mañana de Estados Unidos de América depende de ello.

Por: Orlando Gómez
orlando.gomez@gmail.com

El Nacional

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