Josefina de los Santos Guillén, 34 años, embarazada de siete meses, asesinada por su esposo Epifanio Pereyra, de 50 años, quien también se suicidó, fue una de las últimas víctimas en República Dominicana.
El número de feminicidios es tan alarmante que más de 63 organizaciones lo califican de emergencia y luto nacional. A diario se informa de asesinatos contra mujeres, cuyo único delito fue haber elegido a la pareja equivocada.
En lo seis primeros meses de 2012, más de 100 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas. En el 2011 el número fue igual de preocupante: 230, según los datos de la Procuraduría General de la República, con el agravante de que cerca de 800 menores quedaron huérfanos de madre en la mayoría de los casos y con el padre en la cárcel.
El país está considerado por organismos internacionales como uno de los de mayor número de feminicidios en América Latina y el Caribe.
Tanto la ministra de la Mujer, Alejandrina Germán, como el procurador general de la República, Radhamés Jiménez, han señalado que en el problema de la violencia, tiene mucho que ver el machismo y la situación de dependencia económica de muchas mujeres, que no se atreven a abandonar al marido agresor.
Jiménez afirma que la problemática tiene niveles hasta cierto punto incontrolables y que la falta de recursos económicos y otras limitaciones impiden que las medidas sean más efectivas.
Subraya que no basta con culpar de los desaciertos al Ministerio Público, ya que la violencia en el entorno familiar es un mal, que para enfrentarlo requiere la integración de los diversos sectores de la sociedad.
Coincide con el doctor César Mella, quien sostiene además, que un factor influyente es una formación deficiente en hogares que crían hombres agresivos, cuya conducta se ve reforzada por la influencia de una sociedad carente de valores, a la par de la liberación, el auge de la infidelidad femenina, no tolerada y condenada por la sociedad.
El psiquiatra señala que el feminicidio es un fenómeno mundial, de múltiples factores, ya que donde hay un crimen de esta naturaleza, hubo sospechas de vecinos y familiares e historias previas de incidentes violentos en la pareja.
Indica que se pone en juego los celos, la negativa de una mujer que no quiere volver con un hombre que la ha maltratado física y psicológicamente, aunque casi nunca es denunciado.
La educación es clave
Autoridades, funcionarios públicos, representantes de organizaciones de la sociedad, psicólogos y psiquiatras coinciden en señalar que la educación es fundamental para tratar de contrarrestar el problema, pero que en la solución debe involucrarse toda la sociedad dominicana.
La fiscal del Distrito Nacional Jenny Berenice Reynoso y la psicóloga Ana Simó coinciden al señalar que la educación es vital para contrarrestar estos crímenes y que debe comenzar en las escuelas, con una educación en equidad de género.
Reynoso no obstante admite que las estadísticas reflejan que el combate y la prevención a la violencia de género e intrafamiliar han sido ineficientes.
En tanto, Simó expresa que se debe promocionar en qué consiste la violencia, educar sobre los derechos del mujer, mayor apoyo psicológico e incrementar los centros de asistencia a la mujer.
Advierte que la violencia, la delincuencia, la drogadicción, tienen que ver mucho con la formación familiar, aunque los partidos, la sociedad tiene cierta influencia, pero que todo viene de la familia, de cómo fuiste criado. Añade que hay que invertir en educación y en centros donde los jóvenes se recreen, ya que en los barrios sólo hay bancas y centros de internet.
Unirse todos los sectores
Tenemos que unirnos todos, el gobierno y la sociedad, para que haya una actitud enérgica, primero la justicia, para sancionar ejemplarmente a quienes incurren en la violencia intrafamiliar y luego la sociedad, repudiando a todos estos bárbaros, advirtió recientemente el vicepresidente de la República, Rafael Albuquerque.
Señaló que el país tiene que continuar haciendo los esfuerzos para la prevención de este tipo de asesinatos y que si ha fallado algún plan, inmediatamente se debería de poner otro en práctica.
También, los jueces de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) Esther Agelán Casasnovas e Hirohito Reyes, hablaron de la violencia intrafamiliar, indicando que es un problema cultural que debe ser enfrentado por toda la sociedad dominicana.
Agelán dijo que se debe sensibilizar a la población, analizar las penas y hacer un estudio integral de las políticas de combate a la violencia de género en todas sus manifestaciones.
Otro juez de la SCJ, Alejandro Moscoso Segarra, planteó la necesidad de dar un enfoque integral a la política criminal para evitar que sigan los crímenes de mujeres. Entiende que un aumento de las penas contra los asesinos de sus parejas no solucionará el problema, debido a que cuando el victimario va a cometer el delito no piensa si será condenado a 10 ó 30 años, por lo que no se deben dedicar los esfuerzos sólo a las políticas represivas.
Ana Simó agrega que las mujeres conozcan sus derechos, mayor apoyo psicológico es decir más centros donde las mujeres puedan asistir buscando ayuda.
Al igual que Yanira Fondeur, de la Fundación Vida sin Violencia, Simó está de acuerdo con educar y desarrollar programas preventivos, de reeducación y terapia para agresores condenados.
Sergia Galván, del Colectivo Mujer y Salud, sostiene que el Estado tiene que dar respuesta con políticas públicas y voluntad política, ya que la violencia doméstica no es asunto de la vida privada, sino que es de carácter público.
La ministra de la Mujer, Alejandrina Germán, se mostró de acuerdo con la revaluación que están haciendo diversos sectores de la sociedad sobre los métodos que se deben emplear para reducir los femenicidios.
Recientemente, el procurador general de la República, Radhamés Jiménez, anunció la ejecución de un plan, desarrollado por Unicef, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), «con criterios unificados» para la atención y protección «eficaz» a las víctimas de violencia de género e intrafamiliar.
Un Apunte
Querellarse o no
Tengo una amiga con tres hijos, su ex marido la amenazaba siempre con matarla, por lo que acudió a la Fiscalía para denunciarlo. Como es costumbre le entregaron una orden de alejamiento contra éste, quien verbalmente además la vivía agrediendo.
En su caso, gracias a Dios, el tipo no llegó a cumplir su promesa, pero si la cumplió Epifanio en Los Montones, San Cristóbal, porque Josefina si había puesto la denuncia.
La directora del departamento de Violencia Intrafamiliar, Ana Andrea Villa Camacho dice que es una irresponsabilidad de un fiscal entregar la orden de alejamiento a la víctima y más aún permitir al agresor seguir viviendo en la misma casa.

