Opinión

Emilio Herasme

Emilio Herasme

Luis Pérez Casanova
l.casanova@elnacional.com.do

 

Cuando en 2003 se decidió enfrentar el fraude detectado en Banínter, Emilio Herasme Peña (Emilín) asumió la dirección de Listín Diario. Pero, como profesional a carta cabal que era, dejó sus improntas como periodista imparcial, íntegro y objetivo. No utilizó las páginas del diario para perseguir a los antiguos propietarios, pero tampoco para convertirlas en bastión del Gobierno de Hipólito Mejía ni del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

La crisis de ese partido, por el cual fue senador por Independencia, lo crispaba. Y lacras que han hecho tanto daño al periodismo, como el sectarismo y el mercantalismo, jamás encontraron espacio en su ejercicio ni en su pensamiento. Todo un tercio como tertuliante. En los últimos años se había alejado del periodismo para dedicarse a la producción de documentales históricos. Con ese periodista a quien un infarto le acaba de arrebatar la vida a los 72 años de edad, la sociedad y el periodismo tienen una gran deuda de gratitud.

En 1965 fue de los que empuñaron las armas y expusieron la vida para defender la constitucionalidad, sin pasarle factura a la patria ni alardear de su servicio por lo que consideraba su deber. En el periodismo, además de un ejercicio basado en la ética y comprometido con la objetividad, también se destacó por defender los intereses de la clase tanto desde el Sindicato Nacional de Periodista Profesionales (SNPP) como del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP). Esa lucha, que encabezó junto a otros emblemáticos profesionales la libró en una época de mucha tensión social y política, en que los periodistas eran vistos como terroristas.

Aunque estudió Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el periodismo era su principal vocación. En un país donde las “personalidades” gozan de tantos privilegios, incluidos pensiones generosas, Emilín vivía de los modestos ingresos que le generaban su trabajo. Pero con orgullo.

 

 

 

 

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