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En la muerte de Freddy

En la muerte de Freddy

No te diré adios, sino hasta luego

en la hora crucial de tu partida,

y solo elevo a Dios un dulce ruego

por el bien que esparciste en esta vida.

 

Transitaste un camino tortuoso

sin denuedo luchando contra el mal,

y enseñando con tu ánimo fogoso,

la impoluta verdad como un cristal.

 

Y al tú dejar tu lucha como herencia,

enseñas que fuiste hombre de conciencia

y de actitud cabal, discreta y ancha,

y añadiré, en la hora inicial de tu partida,

que Freddy Beras Goyco fue en la vida

un triunfador Don Quijote de la Mancha.

 

Ramón Lorenzo Perelló

El Nacional

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