Opinión

   En primera vuelta

   En primera vuelta

Hipólito Mejía ganará  en primera vuelta. Nadie lo duda. Lo dice el pueblo. Lo dicen las encuestas de instituciones nacionales e internacionales, de grupos empresariales. Incluso lo dice la encuesta de  “la embajada”. Hasta la encuesta que internamente  hizo la JCE.  ¡Todas dan a Hipólito en primera vuelta!

Las encuestas del gobierno también dicen que Hipólito ganará en primera vuelta. Pero (ahí viene el “pero”) el gobierno prepara un fraude (colosal, como dice el cliché) para impedir la victoria arrolladora de Hipólito y el PRD.

Leonel tendrá que robarse las elecciones para que Hipólito no gane, valiéndose de cuantas modalidades de fraude existan. Y si lo hace, estará provocando una situación de violencia que nadie podrá detener, ni siquiera él con todo el poder que ha acumulado.

Este pueblo no aceptará el fraude. Hipólito tampoco. Si Leonel y el PLD intentan quebrantar la voluntad popular expresada en las urnas tendrán que valerse de las Fuerzas Armadas y la Policía, provocando un baño de sangre. (Hipólito no es Peña Gómez. No permitirá que le arrebaten el triunfo. El pueblo tampoco lo permitirá)

Probablemente Leonel no lo sepa, pero está jugando con candela. Leonel cree que basta con los 40 o los  60 mil millones de pesos que invertirá para imponerse en las elecciones, como lo ha hecho otras veces. No se da cuenta de que el pueblo no lo quiere más.

Lo que tiene sentido histórico, es que  Fernández se mantenga  alejado del proceso y permita que las elecciones sean diáfanas, libres y transparentes. Que el que ganó, ganó. Y el que perdió, perdió.

En vez de ser un elemento disociador, en vez de promover el fraude, en vez de invertir los recursos del Estado a favor del candidato oficialista, debe convertirse en una garantía de transparencia, de equidad  y de libertad a la hora de los ciudadanos ejercer el voto.

Leonel y Danilo están derrotados. No hay maneras de que ganen las elecciones de mayo.  Ni siquiera los Caballos de Troya del PRD podrán impedir el triunfo de Hipólito. ¡Ni siquiera los Caballos de Troya!

El Nacional

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