Opinión

Encomiables viviendas

Encomiables viviendas

Elvis Valoy‏

Luego de la caída del Muro de Berlín, el mundo tomó un curso inusitado de deshumanización. A diferencia de estos años, el capitalismo de la postguerra (que competía con los países socialistas en mejores reivindicaciones para las mayorías), mantuvo la tendencia de hacerse menos cruel, asunto que cambió radicalmente a partir de 1989, cuando el sistema retorna a su primigenia fase salvaje.

No se necesitan espejuelos para apreciar que las empresas hoy día compiten en quien pague peores salarios. Las políticas empresariales de este tiempo no tienen al personal como el centro de sus decisiones.

Los sueldos actuales, en su inmensa mayoría y a escala mundial, impiden ascenso social. Soñar con tener su casa propia extraída del “sudor de la frente”, como fue antes, se ha convertido en una utopía inalcanzable.

Es por eso que convoca a la admiración y resulta loable, encontrar gente de empresas que tengan dentro de sus planes a sus colaboradores y colaboradoras, como lo ha demostrado con su proyecto Ciudad Caracolí, el acaudalado empresario Frank Rainieri, quien se ha planteado construir 8,500 viviendas (y ya entregó 420), para la empleomanía de sus compañías.

El proyecto inaugurado recientemente por el presidente Danilo Medina, cuenta con edificios de 3 pisos con 4 unidades por nivel, apartamentos de dos habitaciones y un baño con 47 metros cuadrados.

Igualmente, apartamentos en edificios de 3 niveles de altura, 4 unidades por nivel, de 2 habitaciones y 2 baños con 68 metros cuadrados.

El Nacional

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