Esperamos una sanción ejemplar
El vil asesinato de Mateo Aquino Febrillet, el ex rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ocurrido en la avenida Anacaona de esta capital el 11 de marzo del 2016, a manos del sindicalista camionero Blas Peralta, no podía ni debía quedar impune, sobre todo porque la fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reinoso, dio seguridades de que el homicida, no obstante sus múltiples subterfugios, logrados a través de abogados complacientes, que se prestaban a dilatar el proceso, tratando de evitar lo inevitable, incluyendo la recusación a las tres dignas magistradas a cargo del proceso.
Ya la responsable fiscal Reinoso había advertido a Peralta que no podría manejar la causa como maneje sus camiones, y que una sanción ejemplar recaería sobre sus hombros, como parece que finalmente ocurrirá esta semana.
En la emboscada que Peralta, guardaespaldas y sicarios, que esperaron en la avenida Anacaona, al ex rector Febrillet, cuando este se retiraba del restaurante Lago Enriquillo, donde el Partido Revolucionario Moderno había sostenido una convención para escoger a sus candidatos para las elecciones del 15 de mayo ese 2016, Blas Peralta había sostenido una discusión con Eduardo Montás, que al parecer degeneró en vías de hecho, por lo cual Febrillet optó por irse del lugar acompañado de Montás, ignorando que más adelante, en la misma avenida Anacaona, lo esperaban Peralta y sus sicarios para atacarlos.
Muy inteligentemente, la fiscal Reinoso ha optado por negociar con los compañeros de Blas Peralta, para que revelen la verdad de lo ocurrido, a lo que estos han aceptado, según publicó este mismo diario El Nacional el pasado martes, a cambio de una reducción de sus condenas, tal y como se acostumbra en Estados Unidos, y otras naciones civilizadas.
Los beneficiarios del acuerdo serán el ex coronel de la Policía Rafael Herrera, guardaespaldas de Blas Peralta, que recibiría cinco años de prisión de los que solo cumpliría dos. En cambio otros dos acusados, el transportista Gerardo Félix Batista Mena y el chofer Franklin Vanegas a diez años de prisión cada uno.
Lo que hace esperar salvo que las magistradas no decidan otra cosa, mientras que Blas Peralta, quien disparó contra Mateo Febrillet y fue el principal inductor de su vil asesinato, recibiría la pena máxima de 30 años de prisión, que es lo que merece.
Porque la verdad monda y lironda es que los sindicatos choferiles han dejado de ser tales, para pasar a ser propiedad de desaprensivos, que imponen la ley del más fuerte, a base de los millones que extorsionan a los pobres choferes que son sus afiliados, para lo cual cuentan de rufianes guardaespaldas y sicarios por encargo, como acaba de ocurrir en estos días en el elevado de la 27 de Febrero próximo al colegio San Juan Bosco en esta capital.
Y hasta el próximo domingo, con más Jerez y más Whisky

