Una decisión acertada
En una medida que tomó por sorpresa a la gran mayoría del pueblo dominicano, el gobierno del Presidente Danilo Medina dispuso la ruptura de las relaciones con el Gobierno de Taiwán, antigua Formosa, como la llamaron los portugueses después que descubrieron la pequeña porción de tierra, que apenas tiene un poco más de 52 mil kilómetros cuadrados, es decir casi del tamaño de nuestro país, aunque dispone de 23.55 millones de habitantes.
El Gobierno dominicano mantenía relaciones diplomáticas y consulares desde que el ejército comunista de Mao Ze Dong derrotara al nacionalista de Chan Kai ze hace más de 70 años
Es indudable que desde cualquier punto que se le mire la República Dominicana sale ganando con esta decisión del presidente Medina, toda vez que China continental es 100 veces mayor que Taiwán y su comercio es millones de veces mucho mayor.
Taiwán se ha portado muy bien con nosotros, pero en este mundo globalizado el agradecimiento no es eterno y cambian de acuerdo con el interés que tenga cada país.
El comercio entre Pekín y Santo Domingo puede llegar a ser miles de veces mayor que el que teníamos con Taiwán, y por consiguiente no es cuestión de agradecimiento sino de conveniencia el que rompamos relaciones con Taiwán ahora y la establezcamos con Pekín.
Los beneficios que los dominicanos podemos obtener de los chinos son infinitamente mayores que los que obtendríamos de Taiwán y no ofendemos a nadie al tomar esta decisión que hace tiempo adoptó Estados
Unidos
Los norteamericanos no pueden criticar la decisión soberana que ha tomado el presidente Danilo Medina, ya que ellos llevan años negociando con Washington, sin que nosotros nos hayamos enterado de esa realidad innegable, que apoyamos por convenir así a nuestros intereses.

