Desde que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) rehusó los debates entre los candidatos que patrocinarían la Asociación Nacional de jóvenes Empresarios (Anje) y otras entidades, podía intuirse que no era con ideas con lo que competiría en el proceso electoral. Pero el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), con la dislexia que suele afectarlo, no cogió la señal, ni siquiera para hacer un poco de ruido. Demás está decir que los frustrados debates, que hubieran despertado tanto interés en contendientes como los doctores Milagros Ortiz Bosch y Reinaldo Pared Pérez, abrirían la puerta a lo que pudiera instituirse como un nuevo estilo en la campaña proselitista. Ahora el asunto son las interrogantes que han salido a relucir sobre la conducta para sufragar en base a la configuración del mapa electoral. Lo del todo incluido que caracterizaba los procesos puede que sea un asunto del pasado a la luz de realidades como las que se verificaron, para citar un caso, en San Cristóbal. En esa demarcación el PRD ganó las municipales por amplio margen en la cabecera de la provincia y en comunidades como Haina, Nigua y Cambita. Sin embargo, perdió en las congresuales. Lo mismo ocurrió en los municipios de Pedro Brand, Los Alcarrizos y otros. Algo muy extraño. ¿Será que el electorado ha aprendido a votar fraccionado? Si es así se está ante un importante paso de avance, aunque no dejará de llamar la atención que los favorecidos en todos los casos fueran los candidatos congresuales oficialistas. Lo que dice la experiencia, sin embargo, es que en los casos en que se trató de votar fraccionado las consecuencias fueron la anulación de la boleta. No son las únicas incógnitas. La gente del PRD, sobre todo aquéllos francotiradores que desde ya han planteado rodar cabezas, deben tomar en cuenta no sólo los internos, sino todos los factores que incidieron en los resultados. Si no es cizaña lo que buscan.

