Qué pensarías si escuchas que un hombre le dice a su mujer que no puede hablar en público porque es indecoroso? O si oyeras a un padre que le dice a su hija que si tiene intenciones de aprender algo, que se lo pregunte al marido, porque él será “su cabeza”. Lo anterior no es una broma. Es lo que enseñan muchas iglesias como “la palabra de Dios”.
La religión es una de las armas más poderosas para controlar la mente. Si crees que existe o no Dios, es una cosa, mientras que la doctrina que profesamos es otra. Sin duda, la principal razón de la existencia de tantas iglesias es la interpretación de la Biblia ¿Cómo? El Santo Libro es uno solo, pero cada predicador lo explica diferente…
Históricamente, las religiones se han encargado de relegar a la mujer a un lugar de inferioridad en relación al hombre, además de situarlas exclusivamente en roles de servicio y de procreación. Particularmente, en el caso de las religiones que se basan en la biblia, incluso hoy en día siguen perpetuando estas enseñanzas completamente anacrónicas, violentas e injustificadas.
- Génesis 3:16 (Dios a Eva) Dijo asimismo a la mujer: Multiplicaré tus trabajos y miserias en tus preñeces; con dolor parirás los hijos, y estarás bajo la potestad o mando de tu marido, y él te dominará. Instrucciones para la mujer cristiana (1 Timoteo 2: 11-13) “Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia. Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. Porque Adán fue creado primero, después Eva.
Según Deuteronomio 22: 13-21, Cuando se comprueba que la mujer dada en matrimonio no es virgen «la sacarán (…) y la apedrearán los hombres de la ciudad, y morirá…” Es elemental que a pesar de todas las campañas en pro de la igualdad de género que a través de este tipo de enseñanzas, se sigue perpetuando el machismo y la violencia contra la mujer.
Después de leer estos y muchos otros pasajes similares (Jueces 21:10-12; Samuel 12:11, 15:3; Levítico 12: 1, 2; 15:19; Jeremías 8:10; Timoteo 2: 11-13, etc.); se comprende el porqué algunas de las iglesias se oponen tan vehementemente a la interrupción del embarazo, aun a riesgo de la vida de la mujer.

