¿Qué Pasa?

ENTRE CIELO Y TIERRA

ENTRE CIELO Y TIERRA

Las bodas y todas las fiestas son otra cosa después que existen las Horas Locas.

Es el momento de levantar muertos con el sonido y el colorido que nos hace sentir tan libres como en el carnaval.

El pasado Sábado participados en una de las más divertidas horas locas que hemos vivido. La novia que previamente había estado muy sobria en el altar, le puso un colorido tocado de plumas a su elegante traje blanco y bailó con todos sus invitados al ritmo de todo lo que se tocó. Era la boda de Gloria Mariana Hernández y Francisco Chang. Con oficios religiosos en la Iglesia Regina y recepción en el Hotel Embajador.

En aquella hora loca hubo redoblantes, pitos, zancos, bailarinas, efectos de luces y sobre todo gente viviendo un bonche en el que se puso lentes de científico, gorros de chino,  pelucas coloridas y diversos elementos que llenaron de vistosos personajes carnavalescos a todo el que estuvo allí.

Como en esa boda, por lo general las horas locas se arman bien avanzada la noche, cuando la cena y el tiempo pueden comenzar a provocar cansancio y sueño. Del origen de este momento de bonche poco se ha escrito. Solo sabemos que tiene mucho auge en Venezuela y otros países de Sur América y que tiene muchos elementos que nos evoca el carnaval de Brasil. así que No sabemos de donde nos llega los que muchos piensan que es una transculturación. Si es con hora loca que viva la transculturación. Es un momento sano, en el que como en el carnaval todos se integran en la pista.

En República Dominicana la celebración de la Hora Loca es muy reciente. Según los datos recogidos tiene menos de 10 años, pero con el tiempo va tomando fuerza hasta el punto que difícilmente se celebre una boda, una fiesta de 15 u otra fiesta similar sin que se ofrezca después de la cena esta divertida hora loca en la que en muchos casos participan bailarines que hacen coreografías junto con el público.

Se acabó la tradición de que después de la cena todo el mundo para su casa. La fiesta sigue con la hora loca y continua después del ánimo que le inyecta el colorido de ese bonche.

El Nacional

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