¿Qué Pasa?

ENTRE CIELO Y TIERRA

ENTRE CIELO Y TIERRA

Cuando te encuentras con alguien que habla español en un país francófono, anglófono o de cualquier otra lengua, es como sentirte en el cielo. No importa que sepas bien el idioma que se habla en ese país. Nada tiene que ver con que entiendas.

Es el placer de hablar tu propio idioma. Me pasó en la estación de metro de Marx Dormoy.

Comprando el ticket para ir a Disney de parís nos encontramos con una argentina. Hablamos como dos viejas amigas y nos extendimos contándonos todo. Ella es profesora de francés y me dijo que igual siente lo mismo cuando se encuentra con un hispanoparlante. Si la vuelvo a ver no la conozco. No se como se llama.

 Solo se que en ese momento sentí el cielo abierto y lo mismo me ha pasado en otros países. De pasó en Roma en mi primer viaje a Europa. Allí me encontré con una dominicana y nos reconocimos al instante. Fue a la entrada de uno de esos baños que te cobran para mear.

Ella era la cobradora y al verme me exoneró el pago. Me trató como su pana full y me contó toda su vida:

Como llegó, lo mucho que trabaja y sobre todo, todo lo que extraña a su República Dominicana.

No hubo intercambios de teléfonos ni de nombre, pero siento que por un ratito la hice feliz.

Fue como sentirse de alguna manera en su país y para mi fue sentir el alivio de poder hablar español luego de varios días oyendo otros idiomas.

Es toda la garantía de que me entiendan y de que entiendo sin necesidad de hacer grandes esfuerzos.

El Nacional

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