La irresponsable campaña de descrédito, enmarcada dentro de una errada estrategia internacional, dirigida por algunas potencias mundiales, a través de organismos internacionales, ONG y personas como la señora Solain Pie, solo ha sido concebida con la finalidad de resquebrajar nuestra soberanía.
Asimismo, imponernos ser los únicos responsables de mejorar aún más las condiciones de la inmigración haitiana y su pueblo, abriendo nuestras fronteras, a costa de debilitar nuestra empobrecida economía, cuando hemos sido el país que mayor ayuda les ha prestado.
Esto, teniendo como propósito a corto y mediano plazo, imponernos una pérdida gradual de nuestra identidad y cultura, pretendiendo a largo plazo, quizás, una especie de fusión geopolítica de ambos países.
Naciones éstas que, a pesar que sus ciudadanos se pudiesen parecer en su fisionomía, históricamente están conformados por tradiciones, pensamientos y culturas completamente diferentes.
La obligación que esas potencias tratan de imponernos, es la misma con que han actuado irresponsablemente ante Haití, no afrontando sus compromisos como países líderes, dejando sus promesas de ayuda en la retórica de las conferencias internacionales.
Quienes promueven esa errada estrategia, serán los responsables de que, después de larga convivencia en amistad, se produzca una actitud generalizada de rechazo mutuo, renaciendo el rencor y la enemistad histórica.
Son estos los menos indicados para imponer a otros el cumplimiento de los derechos de los inmigrantes, sobre todo de los ilegales, cuando en sus respectivos países son los que mantienen duras políticas y leyes migratorias discriminatorias y xenofóbicas.
Esperamos que aquellos que dirigen esa errada estrategia, se percaten de que, en vez de resolver un problema limitado al territorio haitiano, lograrán ampliarlo geométricamente, al traspasarlo a nuestro país, pudiendo tener impredecibles consecuencias negativas, incluso para la región.
Provocarán además que el dominicano se una y defienda su Patria, y evoque su nacionalismo, recordándole acciones históricas; fechas como el 27 de febrero de 1844, día en que se declaró la Independencia.
Esperemos que puedan reflexionar que luego no sea muy tarde.
