Opinión

Es masculina la violencia de género

Es masculina la violencia de género

SANTIAGO.- Para este noviembre, el Centro de Investigación para la Acción Femenina, CIPAF, organización pionera en el reclamo de los derechos de las mujeres en la República Dominicana y en la región, dedica la revista mensual Quehaceres al triángulo de la violencia masculina, en referencia a las teorías masculinistas de expertos en género como el canadiense Michael Kaufman y el australiano Bob Connell, una publicación que, como siempre lo hace, enriquece con sus temas el panorama del análisis.

Quehaceres plantea que, teniendo en cuenta los datos estadísticos arrojados por las investigaciones institucionales de la Secretaria de Interior y Policía y Procuraduría General de la República,  hay que concluir que en nuestro país, las violencias sociales y las de género, son ejercidas por hombres ya sea contra otro hombre, contra sí mismo o contra las mujeres, lo que Kaufman llama la tríada de la violencia masculina.

Estos resultados deberían ayudar a las autoridades dominicanas, que son mayormente masculinas, a replantear posturas frente a la violencia social en general y en particular a la ejercida contra las mujeres, considerando seriamente un desmonte socio cultural de la visión tradicional de los géneros, para erradicar el peligroso machismo dominicano. 

En este 25 de noviembre, Día Internacional de la NO Violencia contra las Mujeres, al identificar el origen masculino de las violencias todas y la dirección unilateral de las de género hacia las mujeres en cualquier etapa de su vida, sean intrafamiliares o domésticas y/o sexuales, el dato, tiene que mover a la reflexión para prevenir tantos feminicidios y crímenes ligados al género.

Sabiendo que la violencia es fundamentalmente masculina, hay que cuestionarla desde los patrones del género tradicionales que se socializan en una pugna de poder machista extremadamente peligrosa no solamente para las mujeres, sino también para todo el resto de las personas y hasta para la misma naturaleza. Los dominicanos tienen que enterarse ya que como colectivo, apelan al poder y al control sobre otros hombres, sobre las mujeres y sobre si mismos, a partir de una lógica cultural dañina que los obliga a maltratar y matar para mantener la hegemonía.

Los ejemplos sobran y los medios de comunicación los reflejan en sus informaciones diarias y no necesariamente cuando reportan crímenes, homicidios y feminicidios, que las violencias masculinas también se reflejan en las reseñas de la política, de la economía y de todo el discurrir nacional. 

Está bien claro que si no se trabaja para redefinir los formatos y prácticas de la masculinidad dominicana, impuesta y obligatoria para que un hombre se sienta hombre de verdad, poca cosa se podrá resolver. Junto con las medidas coercitivas, es necesario establecer las medidas formadoras y llenar el sistema nacional de ellas.

Hasta ahora, solamente la justicia penal ha reaccionado, sin embargo, la violencia de género ejercida por un buen número de dominicanos, cuando se enfrenta desde el sistema de atención desde la ley, pierde efectividad en su prevención y mantiene a sus protagonistas, sean sobrevivientes o no, en una ruta de conflictos arrastrados y complejos que se prolongan por vidas enteras  y que trascienden a la sociedad, enfermándola.

Hay que reconocer que  se ha trabajado y nos mantenemos en la atención de la violencia en general y la de género en particular, pero que debemos trascender hacia la prevención reconociendo que es un problema grave de la cultura masculina/patriarcal y de los hombres, sostenido y propiciado por las normas culturales que las propias instituciones sociales reciclan y refuerzan.

Al unir las dos campañas oficiales de noviembre, no nos queda más que aplicar la tolerancia cero para que vivamos en paz de igual a igual!

(susipola@gmail.com)

El Nacional

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