Opinión

¡Es mi naturaleza!

¡Es mi naturaleza!

Por supuesto, una referencia a la fábula de la rana y el escorpión. Dice el escorpión a la rana, si me cruzas el río te prometo no hacerte daño y a mitad del trayecto pica a la rana. La rana sorprendida le dice ¿Por qué me has picado? Y el escorpión responde, ¡no lo he podido evitar, es mi naturaleza!

De la “naturaleza” de los países, el escritor viajero francés, Alexis de Tocqueville, visitó en 1830 los Estados Unidos de América. De esa visita nació el clásico Democracia en América que es la primera referencia a los Estados Unidos como un país de excepción. Al mismo tiempo y a fines del siglo XIX el poeta Walt Whitman entendía que la promoción de los valores democráticos se constituía en la misión y en el destino estadounidense.

Durante el siglo de las dos guerras mundiales los tres presidentes norteamericanos del proceso, Woodrow Wilson, Franklin D. Roosevelt y Harry Truman, fundamentaron la política exterior en el espíritu del pueblo de los Estados Unidos de libertad y democracia.

En su texto, ¿Quiénes Somos?, Samuel Huntington parte del criterio de que los intereses nacionales derivan de la identidad nacional y que por lo tanto es necesario saber lo qué son los estadounidenses antes de saber cuáles son sus intereses.

Con el fin de la guerra fría, el derrumbe de las murallas que dividió al mundo entre países libres y países comunistas, un proceso de globalización de intercambio comercial, el proceso de democratización y la creación de la Unión Europea señalaban indicios de un nuevo proceso. Para Huntington en correspondencia a éste nuevo proceso, si el ser de Estados Unidos se define como un conjunto de entidades culturales y étnicas, deberá tener una política exterior atendiendo su carácter multicultural.

Parecería que el ser de los Estados Unidos de la actualidad, incluidos los otros cinco, se define atendiendo su carácter multicultural con el acuerdo de seis meses de los 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido) más Alemania, para negociar un acuerdo con Irán.

A partir del 2006 el Consejo de Seguridad de la ONU ha adoptado seis resoluciones para ordenar a Irán la detención del enriquecimiento de uranio. Irán ha hecho caso omiso lo que condujo a la imposición de una serie de sanciones. Y con las sanciones, el castigo y la exclusión de Irán de las redes financieras internacionales llegaron las dificultades económicas.

 

Violeta Yangüela
(v.yanguela@codetel.net.do)

El Nacional

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