Opinión

Es obligatorio insistir

Es obligatorio insistir

Mayor General, E.N. (DEM)

“Quien aplaza la hora de vivir

honradamente, se parece al

labriego que espera pasar el río

cuando quede seco y el río corre

y correrá por los siglos de los

siglos”.

Lucilo.-

Buscar aquellas palabras que logren sintetizar con claridad un sentir, o que logren la definición perfecta del objetivo buscado, en ocasiones, atado por ciertas normas o limitantes, se convierte en tarea arduo y difícil y mucho más cuando no se quiere caer en el descrédito, como aquél que para creer en determinadas personas es lo mismo que creer en las palabras, fidelidad y sentimientos de un o una  profesional de la prostitución.

Es muy parecido lo que relato, además, a ir tras un ideal con vida propia, que cual fugitivo siempre huye de nosotros, haciéndose en ocasiones algo utópico, como esos ejercicios académicos que sólo tienen valor y son realidad en las aulas, y que, sin embargo, nos obstinamos en luchar contra obstáculos, fieles, leales y pujantes ante las dificultades, sin temor ante la inconstancia y las ingratitudes.

Es algo casi desconocido para una gran mayoría del pueblo dominicano, el proceso de reparar y conservar en buen estado las instalaciones y cualquier género de construcción o equipo. Para muestra vale un botón: los pupitres de las escuelas públicas. Heredamos esa falta de educación para conservar las cosas, lo cual conlleva la fatalidad de dejar todo a la buena voluntad de la suerte. Nuestras creencias nos inducen a creer que todo es un milagro o una maldición, cuando en verdad lo que sucede es que vivimos obstinados en la repetición de los mismos errores.

Vivimos como sombras que siguen humilde y mansamente al cuerpo que nos proyecta sin ningún cuestionamiento. Esto es semejante a vivir con la interrogante de si vale la pena ignorar el pudor y la responsabilidad que conlleva el buen vivir, o quizás dar aquiescencia a las palabras que me hizo llegar un amigo: “perderse entre capas melancólicas de soledad para quizás al final de estas líneas hacerle caso a la muerte y ver cómo en el viento mi alma se desvanece y amanece sin dormir en algún recuerdo quizás. Escribir rápido porque la luz se apaga, por lo menos se desahoga el alma y continuar pedaleando por el sendero que jamás se puede evitar, reír sin pensar en llorar, callar por tener que respetar y siendo ciego, esconderse a la verdad y quedarme tatuado en esta página aérea para que algún día alguien se detenga a mirar”.

Pero quizás lo peor sea ese silencio cobarde, ese silencio de las palabras sin pronunciar por temor al qué dirán; ese silencio cómplice que consiste en dejar hacer, dejar pasar, heredado desde siempre, desde el mismo inicio de la Conquista y la barbarie, y más reciente, ese silencio sumiso heredado de la dictadura, ese silencio maldito que encierra el engaño vil y la traición.

Ahora nos quieren destruir la Cordillera Central. Y como cualquier tema de farándula, pasajero y banal, ya nadie habla ni quiere hablar sobre la trama para partir la Cordillera Central. Todavía llegaren a construir la diabólica y cacareada carretera

Sur-Norte, o Norte-Sur -como les venga en ganas llamarla a sus promotores-, nosotros les preguntaríamos; ¿quién le dará mantenimiento, quién se asegurará de que no ocurra la invasión que se está produciendo en la ladera norte de la autopista Duarte en su tramo de Villa Altagracia?. ¿Quién asegura que ante nuestra manifiesta falta de cultura para preservar lo que se hace, en este caso no será igual?.

Y que no me pregunten por carreteras, porque de así ser, tendríamos que decir: la carretera Pedernales-El Embalse-Paso Sena-Cabeza de Agua-Aguas Negras-Don Juan-Banano-Los Arroyos- El Aguacate- Puerto Escondido-Las Damas-Duvergé, quedando éste último tramo a nivel de imprimación hace más de 10 años y que hoy es peor que un camino de burros intramontano. ¿Quién la dejó perder?. ¿Quién no le dio mantenimiento y mucho menos seguimiento?. Y, sin embargo, qué fácil es unir Pedernales-Duverge por esta vía, pero, reitero, nuestra cultura es no darle mantenimiento ni seguimiento a nada. Lo nuestro es olvidar cobardemente todo, hacer héroes al por mayor y al detalle; y sobre todo, gozarnos celebrando por cualquier motivo baladí,  bajo la consigna de “fiesta hoy y mañana gallos”.

Ni qué decir de lo que hoy es un trillo, digno de realizar películas de aventuras, que otrora comunicaba con facilidad desde La Descubierta-Hondo Valle, pasando por Los Pinos del Edén-José Joaquín Puello-La 204.. ¿Quién la dejó perder, quién se preocupó por su mantenimiento?: ¿Quién asegura que no pasará lo mismo con la diabólica carretera proyectada?. Y no vamos ni siquiera a hablar de Ocoa-Constanza o Piedra Blanca-Ocoa, para no alargar mucho las diferentes opciones y las mismas irresponsabilidades de mantenimiento.

Por suerte, ya desde el Cruce de Matayaya-Bánica-Pedro Santana, tenemos una carretera excelente para unir con Restauración-Loma de Cabrera-Dajabón-Montecristi. Sólo faltan cuarenta y tantos kilómetros que constituyen la famosa Carretera Internacional, desde Pedro Santana hasta el río Libón, después de Tirolí. Y así de simple, sin partirle la madre a la Cordillera Central, están unidos el Sur y el Norte, reitero, sin partirle la madre a la Cordillera Central.

Y ya que ingresamos a un nuevo año, qué mejor mensaje que desear una óptima calidad de vida a todos los que habitamos en esta media Isla, y decir: Dejen la Cordillera Central tranquila y vámonos por la Internacional. ¡Carajo!. Aunque a muchos no les guste, así es que debe de ser. ¡Sí Señor!.-

E-mail: rafaelpiloto1@hotmail.com

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