Después de causar muerte, destrucción y desolación en San Martín, Barbudas, Puerto Rico y otras islas del Caribe, el huracán Irma llegó a República Dominicana con vientos superiores a 285 kilómetros por hora y su enorme estela de lluvias y nubosidad.
El arma más efectiva para combatir a ese poderoso ciclón es la prevención, un escudo que deben blandir todos los ciudadanos, sin importar el lugar donde se encuentren, para evitar tragedias humanas que causaría un huracán catastrófico, pues aún se advierte de posibles daños mayores en el territorio nacional.
Porque la isla Hispaniola está colocada en el trayecto de huracanes y tormentas que ingresan al Caribe, los dominicanos ya han adquirido una sólida cultura de cómo afrontar este tipo de fenómeno, aunque la mayoría de las muertes reportadas en el pasado han sido por inobservancia o temeridad.
El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) ha adoptado todas las providencias de lugar en lo referido a mitigación de desastres, a lo que se suma el acuartelamiento de miles de efectivos militares y la inclusión a las tareas preventivas de más de 30 mil policías.
Miles de médicos, enfermeras, paramédicos, bomberos, brigadistas y voluntarios se distribuyen por toda la geografía en el único propósito de salvar vidas y proteger bienes ante el paso de un huracán definido como poderoso, peligroso y devastador.
Las familias asentadas a orillas de ríos, cañadas o en estribaciones deben atender el llamado que mantienen las autoridades para que acudan a refugios o a viviendas que ofrezcan seguridad ante vientos fuertes, inundaciones y derrumbes.
Es preciso advertir que tras el paso de Irma, se prolongaría un periodo de intensas lluvias en todo el territorio, como consecuencia del espectro nuboso de ese impresionante ciclón, por lo que la población debe atender el alerta que sobre inundaciones y deslaves mantendrán las autoridades.
Los votos son para que el huracán Irma se vaya sin causar pérdidas de vidas humanas y que los daños materiales sean leves, para lo cual se requiere de la ciudadanía un comportamiento cívico matizado por la obediencia, sensatez y solidaridad.

