La crisis financiera de Puerto Rico constituye un espejo para todos los países de la región que han recurrido al endeudamiento público más allá de su capacidad de pago. El gobernador Alejandro García Padilla, que se ha visto forzado a realizar ajustes dolorosos, ha clamado por un salvavidas que todavía no le han lanzado a Estados Unidos.
Puerto Rico incurrió en impago el domingo al no poder abonar 422 millones de dólares a los titulares de deuda del Banco Gubernamental de Fomento. Y como está la situación se prevé que tampoco podrá pagar los 2,000 millones de dólares que vencen el 1 de julio próximo.
Del monto, 700 millones están garantizados por la Constitución.
A pesar del desacuerdo entre demócratas y republicanos para ayudar a Puerto Rico a superar la crisis, de todas formas la exorbitante deuda que contrajo la nación es un signo de alerta para República Dominicana y otros países. De no ser por la emigración a Estados Unidos la atmósfera en la isla fuera explosiva.

