WASHINGTON . AFP . Los espías estadounidenses habían reunido en los últimos meses indicios sobre la preparación de un atentado de Al Qaida fuera de Yemen y se disponían a actuar, pero no obtuvieron la información más relevante.
Las autoridades de inteligencia informaron que desde agosto de 2009, cuando la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) empezó a interceptar conversaciones entre agentes de Al Qaida y Yemen, hubo una serie de señales reveladoras sobre el frustrado atentado del 25 de diciembre contra un avión comercial.
La Agencia captó entonces una conversación en la que se mencionaba el reclutamiento de un nigeriano para perpetrar un atentado, informó el New York Times.
El mismo mes, Al-Qaida mostró su fuerza en Yemen, enviando desde allí hacia Arabia Saudita a un kamikaze con el fin de matar al encargado de la lucha contra el terrorismo, el príncipe Mohammed ben Nayef ben Abdel Aziz.
El atentado fracasó entonces pero el gobierno saudí habría informado al principal consejero en la lucha contra el terrorismo del presidente estadounidense, Barack Obama, que el hombre habría escondido un poderoso explosivo en su ropa interior, el mismo método utilizado por el joven del avión.
En setiembre, Michael Leiter, director del Centro nacional de lucha contra el terrorismo (CNTC), advirtió durante una audiencia en el parlamento que la red de Osama bin Laden estaba sólidamente instalada en Yemen.
Unas semanas más tarde, el padre de Umar Faruk Abdulmutallab, el nigeriano acusado de intentar hacer estallar el avión entre Ámsterdam y Detroit, alertó la diplomacia estadounidense sobre la radicalización de su hijo y sus vínculos extremistas en Yemen.
Se transmitió entonces su nombre a las agencias de Inteligencia estadounidenses, entre éstas el CNTC, y se lo inscribió en una amplia lista de personas sospechosas de tener un vínculo con el terrorismo, afirman los encargados.
Sin embargo, al no mencionar el padre de Abdulmutallab la posibilidad de un atentado, el nombre de Umar Faruk no fue añadido a la lista de personas a quien se prohíbe volar a Estados Unidos, y nadie reaccionó ante el hecho de que poseía una visa.
Mientras tanto, Washington se preocupaba cada vez más por las amenazas de atentado procedentes de Yemen. A mediados de diciembre, Estados Unidos ordenó dos ataques con misiles contra campamentos de entrenamiento.

