Ante la protesta de los mineros en 1984, Margaret Thatcher reaccionó autorizando la más brutal represión y calificando de enemigos de la libertad a sus protagonistas. Hoy, el primer ministro de Gran Bretaña David Cameron y los demás políticos recalcitrantes, dicen que son delincuentes los protagonistas de los disturbios que se escenifican en Londres. En pasado y en presente, esto se llama Estado policial.
En el lenguaje de los conservadores, que es el de las agencias de prensa, los inadaptados recurrien al saqueo. Claro, no son calificadas como medidas abusivas y violentas el recorte en el gasto social, la eliminación de más de 300 mil empleos públicos y el alza en la matrícula universitaria, (De 5,300 a 9000 libras esterlinas por año en las mejores universidades). La muerte a tiros de Mark Duggan, un joven negro a quien policías que pretendían detenerlo resolvieron acribillarlo, lo presentan como hecho aislado.
Más de 1,500 personas han sido detenidas. La rancia ideología y la brutal represión son los instrumentos para preservar el orden. David Cameron cuestiona a la Policía tratando de evadir el costo político. ¿No es la misma Scotland Yard que en el año 2005 asesinó por error al brasileño Jean Carlos Menezes? ¿Es casual la insistencia en desacreditar la protesta?
Se ha recurrido al aspecto generacional, llegando a capitalizar declaraciones de padres que califican como delito la participación de sus hijos en acciones de masas. ¿No tiene relación la acción de masas con el hecho de que en la población de menos de 25 años la tasa de desempleo supera el 20 por ciento y es dos veces y media la tasa de desempleo general en el Reino Unido?
Señalan que el movimiento no tiene la orientación política que se le reconoce al movimiento de Los Indignados en España o al movimiento estudiantil de Chile. El primero ha presentado demandas sociales, y el segundo, en su protesta contra los recortes en el gasto social dispuestos por el gobierno del ultraderechista Sebastián Piñera, se ha pronunciado contra la corrupción y contra el doble rasero que usan las agencias para calificar los hechos.
Del uso de la fuerza contra los manifestantes en España, hay testimonio gráfico. En Chile, el ministro de interior, Rodrigo Hinzpeter, además de ordenar represión (hay más de 400 heridos) intenta prohibir cubrirse el rostro y aumentar a tres años la pena a las personas detenidas por desorden público. En Israel, a las concurridas manifestaciones en demanda de justicia social, Netanyahu responde con la fuerza y negándose a dialogar.
El Estado Policial es el rostro político de la imposición neoliberal. La ultraderecha llama desorden a la resistencia, pero son sus sustentadores saqueadores sempiternos. Abusadores y asesinos… Es evidente….lilliamoviedo@yahoo.es

