Opinión

Estamos en problemas

Estamos en problemas

La administración del Estado dominicano, detentadora del poder, está alejada y distante del pueblo, pero quiere hacer creer a la ciudadanía que nos hace un favor “gobernándonos”, mientras nos pide resignación y renuncia para poder salir de las crisis que origina sus acciones nacionales. 

El poder dominicano, está aislado del pueblo al que usa para sus propios beneficios. De otra manera, no se explica la gran distancia que existe entre las percepciones de los/as funcionarios/as y las nuestras. Mientras la gerencia del país determina que han disminuido valores negativos y aumentado los positivos – de lo que sea- en el pueblo vivimos todo lo contrario.

El Informe sobre Tráfico y Trata, dado a conocer esta semana pasada, que señala a la República Dominicana como «un país fuente, de tránsito y destino de hombres, mujeres y niños víctimas del tráfico de personas, especialmente para la prostitución y el trabajo forzado», solo ha sido sorpresa para el poder dominicano, porque quienes se mueven en los ámbitos de posibilidad del fenómeno, hace tiempo lo denuncian.

Peor es con la corrupción de funcionarios, descubierta y denunciada por periodistas, afectando la ñoñería de los señalados que siguen en el poder y también lo ejercen contra quienes cumplen con su deber al revelar los desmanes permitidos con el dinero común.  Tampoco el pueblo se asombra porque conoce y sufre la corrupción entronizada y hasta sería capaz de señalar a cada uno/a de los/as saqueadores en funciones públicas, con los ojos tapados.

Como pueblo, vivimos en el chasco permanente ocasionado por las declaraciones de la gerencia del país que, en tal caso, vivirá ella engañada sin darse cuenta de lo que pasa realmente aquí, cuando nos dan cifras de mejorías que no tenemos y definen avances que no hemos ni visto en años. En el “mundo real”, la población encuentra serias limitaciones en el ejercicio de su ciudadanía, con la libertad coartada por un completo recorte de derechos y sin alcanzar para vivir dignamente.

Esa clase política y partidista que vive literalmente de espaldas a los problemas de pueblo y con descaro resuelve los propios, ha creado una brecha tan grande con el pueblo que ha dejado de vernos y cuando le cuentan, no lo cree porque un ancho cinturón de “chupa medias” y lambones, se encarga de desmentirnos.

A la ciudadanía dominicana le gustaría que, cuando se denuncia y demuestra, en nombre del derecho de transparencia, se separe del puesto de poder y se castigue a la persona señalada. Que estrenemos tantas leyes enunciadas y tantas personas pagadas en instituciones creadas para aplicarlas. 

¡Si eso no se puede conceder, estamos en serios problemas!

El Nacional

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