A la política norteamericana es muy importante darle seguimiento. Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y un millón de dominicanos ha emigrado a esa gran nación. Pocas veces ha estado la política allá polarizada, con sus grandes partidos, el Demócrata y el Republicano. El Demócrata liderado por el presidente Barack Obama, ha tomado un rol de institución progresista con una política de soltura fiscal, cambios regulatorios en el orden financiero y la mayor reforma en su sistema de salud desde los años 60, la mayor expansión del aparato gubernamental desde la post-guerra.
Todo eso hecho a alto precio, pues han antagonizando a los capitanes de las industrias y la clase acomodada del país, ya que dichas reformas implican más impuestos y regulación, que llevan a menor crecimiento económico.
Por el otro lado, el Partido Republicano sostiene una política tradicional de reducción de impuestos suscribiéndose a la teoría Supply Side Economics la cual implica dar más incentivos fiscales a las empresas e individuos para emprender nuevos negocios y crear empleos, que tanto necesita la economía.
El Partido Republicano entiende que si los ciudadanos pudientes van bien, ello indirectamente favorece a la población, incluyendo los más pobres, confirmando la versión de que la marea alta eleva a todos los barcos.
Esta diferencia de visión de ambos partidos, como era inevitable, se puso en evidencia cuando le tocaba al Congreso extender o no la política tributaria impuesta por la administración de George W. Bush.
Esta política le pone un tope de 35% al Impuesto sobre la Renta y una tasa de un 15% al ingreso por ganancias de capitales y dividendos, una tasa de impuesto sucesoral que no penaliza tanto a los que quieren dejar una herencia, dar incentivos a las compañías de hacer gastos de capital o de inversión; la idea era que dicha política tributaria cómoda para los individuos y compañías, llevaría a un sostenido crecimiento del PIB que en el año 2001 y 2003 fue clave para sacar el país de la recesión.
Los demócratas querían extender la política de Geoege W. Bush para los ciudadanos de bajos ingresos, y ello motivó la oposición de los republicanos alegando que debía extenderse para todos y para siempre. Todo esto, conscientes de que daría certidumbre a la población, a los empresarios, e impulsaría la economía creando empleos.
Los demócratas sostienen que es injusto e imprudente extender las tasas bajas del país, ya que ellos tienen el deber moral de pagar mas impuestos.

