Si detalles sanitarios han obstaculizado que República Dominicana exporte carnes de res y de pollo a Estados Unidos y otros países no hay más que agilizar la solución de los problemas en ese sentido.
El senador y exministro de Agricultura, Amílcar Romero, un conocedor a carta cabal de la realidad agropecuaria, ha planteado auditorías sanitarias en los mataderos para corregir las fallas que impiden la venta de carne en el exterior.
Debe quedar en el pasado el tiempo en que todo se tapaba y encarar la realidad con transparencia y responsabilidad. Si los mataderos no reúnen las condiciones sanitarias que exigen los mercados internacionales, resolver el problema de una vez y por siempre.
Más si ayudaría a desarrollar otros mercados relacionados con los productos cárnicos. Los esfuerzos que se realizan o se han contemplado hay que acelerarlos, pero no en los medios de comunicación, para recuperar mercados importantes para la producción pecuaria.
