La comunidad evangélica consideró hoy que la única forma de enfrentar la “violencia desenfrenada” en la sociedad dominicana es retomar el papel de la familia como transmisora de los principios y valores cristianos y morales que deben sostener a cualquier comunidad humana.
“Tenemos que volver a conectar con la familia como ente superior y devolverle su responsabilidad de practicar en los hogares los valores de ética, moral, respeto y amor al prójimo”, expresó el presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), Feliciano Lacen Custodio.
El religioso afirmó que todo esto debe volver a integrarse en el núcleo familiar dominicano, tras señalar que la deficiencia en la transmisión de valores es responsable de las acciones de violencia que se manifiestan, por ejemplo, cuando un hijo atenta contra su madre o cuando las personas mueren a manos de sus parejas.
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El presidente del CODUE destaca que la desintegración familiar es la raíz de los males sociales actuales
Las declaraciones de Lacen se produjeron a raíz de noticias que han consternado a la sociedad, como el caso de la joven Ankelsy Valerio de Jesús, de 22 años, quien mató a tiros a su hermana Anelsy Ceballos de Jesús, de 13 años, en San Francisco de Macorís.
También citó con preocupación el hecho de que una madre permitiera que su hija de apenas 13 años mantuviera una vida marital con otro joven.
Graves signos
El pastor Lacen citó como graves signos de violencia las discusiones en el tránsito de vehículos que, en muchos casos, terminan en muertes por disparos o armas blancas. Consideró alarmante que un conductor le dispare a otro por el simple hecho de un roce entre vehículos. “Hay un gran desprecio por la vida y eso no es normal”, significó.
Igualmente, lamentó las violaciones sexuales y las desapariciones de niños y adultos que se han intensificado en los últimos tiempos. “La raíz de todos estos males es la desintegración familiar, que está llevando a un desbordamiento social y a una inestabilidad de la paz y la tranquilidad que debe haber en una sociedad”, señaló en conversación con el vespertino El Nacional.
Sostuvo que el trabajo en equipo que caracterizaba la crianza de los hijos en los hogares del país debe retornar para que vuelva la paz. “La familia es el ente de todas las transformaciones”, insistió el líder del CODUE, entidad que agrupa a una parte significativa de las denominaciones, concilios y miles de iglesias evangélicas independientes que operan en el territorio dominicano.
Influencia cristiana
Lacen, quien mantiene una incidencia activa en la comunidad evangélica y el país mediante el tratamiento de temas de interés nacional en los medios de comunicación, consideró que la incorporación del cristianismo a la formación familiar es fundamental en estos tiempos.
Aseguró que “la desvinculación de la familia de lo sagrado” incide significativamente en la actitud agresiva que manifiestan las personas ante cualquier situación de la vida cotidiana, tanto en el hogar como en las calles.

