Opinión

Éxodo haitianos

Éxodo haitianos

Hugo A. Ysalguez

El trasiego de haitianos ilegales por la frontera continúa, aunque a veces las autoridades logran controlar el gran flujo de nacionales de Haití, en lo que parece ser una respuesta mediática ante la indignación y protesta de amplios sectores de la población, preocupados por la soberanía nacional, y el gasto del dinero del Estado para cubrir necesidades de salud, educación y trabajo de los indocumentados.

Los guardias fronterizos no son confiables, pues se tienen pruebas que en la zona opera un gran negocio que no solo abarca la trata de personas, sino que se extiende al tráfico de drogas y armas de diversos calibres. El panorama que presenta la inmigración haitiana ilegal sigue intacto, sin que en el horizonte, se vislumbre una solución definitiva, y quienes vivimos aquí tendremos que soportar esa anatema por mucho tiempo, hasta que haya un desenlace cruento que defina y marque los límites en que deben convivir ambas naciones.

Los haitianos han internalizado el criterio de que la isla es única es indivisible, posición que tiene categoría constitucional, y ellos trabajan día y noche para a lograr tal despropósito, ayudado por la indiferencia del gobierno dominicano, actitud que persigue complacer a potencias extranjeras que tratan de unificar a los dos países, a los fines de quitarse de encima los problemas de Haití, ocasionados por la existencia de un Estado fallido, sin instituciones, requiriendo la intervención de fuerzas militares extranjeras e imponer el orden en ese conglomerado humano.

En vez de salidas nacionalistas, las autoridades dominicanas agravan la situación, cuando otorgan carnet de residencia a miles de haitianos, cuando la Ley de Regularización de extranjeros, solo contempla otorgarle un permiso de estancia a aquellos que tienen largo tiempo viviendo en el país, dándole oportunidad de que puedan realizar el procedimiento legal para obtener su residencia, y luego de cinco años, acceder a la ciudadanía, previo de reunir las formalidades exigidas por la ley.

Entre los requisitos para ser residente en el país, figuran un acta de nacimiento expedida por su país de origen y una certificación de no delincuencia, documentos difíciles de conseguir en Haití, puesto que la mayoría de sus habitantes no tienen credenciales de identidad ni registro de las personas que delinquen.

El Nacional

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