Opinión

Experiencia amarga

Experiencia amarga

Como versado en las lides políticas, creía que lo había aprendido todo, y nunca creí cosas que me venían asegurando. Me dijeron hasta por teléfono que el PLD ganaría otra vez, porque aquello estaba ya previsto. Nosotros decíamos que habíamos  comprobado el deseo ardiente de  cambio, y  repetí que el binomio blanco ganaría de calle.

Quiero confesar que hoy me siento frustrado con mis sanos sentimientos, perdonen la  sinceridad, aunque también sabemos que los que no aprovechan la política y no cultivan el robo abierto o disfrazado nos califican como pendejos, pero no puedo dejar de hablar, porque pienso en los jóvenes que hoy comienzan a incursionar en política. ¿Qué dirán con lo que han visto el domingo? Irregularidades comprobadas, incluso compra de cédulas y atropellos a la prensa. Mi amigo don Leonel debió cuidarse más para su futuro.

Y me dio pena la impotencia de la Junta Central Electoral,  como la Cámara de Cuentas, teniendo que cumplir las  cosas conocidas, delitos que no prescriben.

Como viejo abogado, Juez, Procurador General de la República y docenas  de funciones mas diplomáticas y administrativas incluyendo 10 con rangos ministeriales; mi dolor se explica, porque no concebía que el pueblo ya  maduro tenga que aguantar  estos espectáculos en nombre de la democracia.

Los diarios confirmaron algunas de las barbaridades ocurridas en las elecciones. Perdí la perspectiva del momento y prácticamente la fe en el sistema que defiendo a muerte, la democracia. 

Solo queda la justicia de Dios para que ilumine a los beneficiados, a quienes trataré de  respetar, porque jamás violo conscientemente leyes por cuestionables que sean, por lo menos esperanzado que el nuevo presidente elegido cumpla lo que ha prometido y presumiendo de buena fe que Danilo Medina responderá a nuestro amado  pueblo democrático.

En esta ocasión, felicito a don Hipólito y a Abinader por su gran trabajo, al PRD y aliados, que hicieron  su espartano esfuerzo a manos peladas, olvidando que su competidor estaba repleto de todo. Los  demócratas del país y del mundo lo valorizarán cada vez más, y la vida sigue. Les deseo a los peledeistas y competidores que intervinieron en el  proceso que finalizó, a Dios gracias, que busquen una salida humana y justa como prometieron sus candidatos, llámese unidad nacional, participación, o como sea, para que puedan brindar al pueblo un gobierno que se ramifique y llegue a todos y evitemos que el desespero amplios sectores se profundice y traiga ingobernabilidad después del amargo transito de estos años. Finalmente, por favor, mi solidaridad sincera con mi amigo José Rafael Lantigua, con la triste y sentida muerte de su madre.

 

El Nacional

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