AGUA CALIENTE, Guatemala AP. Las familias de algunos de los cuatro guatemaltecos masacrados presuntamente por el cartel de Los Zetas cerca de la frontera con Estados Unidos recibieron llamadas para exigirles dinero, aparentemente para permitirles a sus parientes continuar con su viaje.
«Ya se contactó a la familia, quienes lastimosamente informaron que estaban siendo víctimas de extorsiones y que de hecho les estaban solicitando 2.000 dólares por el rescate de estas personas», dijo el viernes a periodistas la vocera del ministerio de Relaciones exteriores Andrea Furlán.
Irma Huertas, hermana de uno de los fallecidos, dijo a la AP que el 16 de agosto «llamó mi hermano para pedir 500 dólares y después fue el coyote quien nos llamó para pedir 5.000 dólares».
El cambio de cantidad provocó sospecha en la familia y al preguntar qué estaba pasando «nos insultaron, nos trataron mal cuando les dijimos que no teníamos esa cantidad».
También Manuel Boch, padre de otro de los fallecidos, un joven de 17 años, dijo que ese mismo día recibió una llamada en que «nos trataron mal. Nos decían hijos de la gran diabla… nos pedían 1.000 dólares».
Boch, quien acudió el viernes a la Cancillería, añadió que no creía que se tratara de una extorsión sino que era una cantidad que necesitaba para «seguir más adelante en México». Apuntó que la última vez que supo de su hijo fue el martes 9.
Las autoridades mexicanas encontraron el martes los cadáveres de 72 migrantes centro y sudamericanos apilados contra una pared en una finca rural de San Fernando, en el estado mexicano de Tamaulipas.

