El barítono Fausto Cepeda presentó el pasado miércoles el concierto En ritmo de boleros, en la Sala de la Cultura del Teatro Nacional Eduardo Brito, una antología de 18 boleros de distintos autores dominicanos, con el acompañamiento del maestro Tito Delgado y su conjunto. El programa estuvo integrado por boleros inmortales de afamados compositores dominicanos, tales como Y , de Mario de Jesús; Mi Quisqueya, de Mercedes Sagredo; Tu nombre, de Héctor J. Díaz y Juan Lockward; Evocación, de Papa Molina; Egoísmo, de Moisés Zouain; El 19, de Radhamés Reyes Alfau; Concierto de amor, de Nicolás Yabra; Amorosa, de Salvador Sturla y Luna sobre el Jaragua, de Luis Alberti. También, Aunque me cueste la vida, de Luis Kalaf; En la oscuridad, de Rafael Solano; Veneno, de Armando Cabrera; Arenas del Desierto, de Héctor Cabral Ortega y Rafael Colón; Ámame o déjame, de Ernesto (Chispita) Bobadilla; Peregrina sin amor, de Bienvenido Brens; Paraíso soñado, de Manuel Sánchez Acosta; Dilema, de Juan Lockward, y Déjame quererte, de Luis Rivera. Esta actividad fue abierta al público, auspiciada por el Teatro Nacional y la Fundación pro Arte y Cultura, a propósito del III Congreso Música, identidad y cultura en el Caribe, dedicado al bolero en la cultura caribeña y su proyección universal, a celebrarse los días 17, 18 y 19 de abril del 2009, en el Centro León, de Santiago de los Caballeros.
En la historia del bolero aparecen algunas curiosidades, tales como la que señala que con el tema Esas perlas que tú guardas con cuidado, en la voz de Eusebio Delfín, se anunciaba en Cuba la pasta dental Ipana. El bolero La vida es ensueño, fue compuesto por el músico cubano Arsenio Rodríguez después que le hicieron una operación en los ojos, con la que pretendía recobrar la vista y no lo logró. Osvaldo Farré dedicó a su madre en el año 1954 Madrecita, la que se conocería como el himno a las madres cubanas; esta canción no la pudo escuchar su madre, porque era sorda. Calos Eleta compuso Historia de un amor a un hermano que había perdido a su esposa.

