El torneo de béisbol ganado por las Águilas Cibaeñas pudo carecer de emoción por la ausencia de fanáticos en los estadios, pero no de calidad. Cotizados estelares de Grandes Ligas dieron brillo a un torneo que se decidió en el último juego en un emocionante partido.
El orden se mantuvo durante toda la temporada, pero al final fue inevitable la celebración de los fanáticos aguiluchos, pasando por encima a las restricciones sanitarias.
El gran problema para contener la propagación es que la gente no ha podido respetar las medidas sanitarias. Y ese relajamiento ha sido el principal causante del rebrote que tiene a las autoridades en una verdadera encrucijada.
Porque no se puede permitir la reanudación sin control de las actividades, pero tampoco se puede dar muchas libertades, porque entonces, como ha ocurrido con el triunfo de las Águilas, la gente se desborda.