Opinión

Fiesta y fiesta…

Fiesta y fiesta…

A pesar de los malos augurios que arropan al mundo moderno, principalmente con aquello del cambio climático, de la crisis económica mundial, del alza de los productos derivados del petróleo y de las amenazas de guerra entre algunos países latinoamericanos.

A pesar de los temblores de tierra que ahora se han puesto de moda, de los escándalos en las iglesias, del destape de Ricky Martin, de la doble moral de algunos políticos y empresarios y  de ciertos comentaristas en los medios electrónicos y prensa escrita.

A pesar de la violencia y de la vulgaridad, de los chismes que se apoderan de los barrios y  las ciudades, de los golpes y asesinatos provocados por malos hombres en contra de buenas mujeres, los dominicanos siempre mantenemos una sonrisa a flor de labios.

A pesar de los pesares, somos un pueblo alegre, vivo. Y lo cierto es que nos gustan mucho, muchísimo, las fiestas sanas para botar el golpe. Y, sin miedo, les decimos la verdad, monda y lironda, a quien haya que decírsela, aunque el susodicho ponga la cara más fea de la cuenta.

Ahora mismo, estamos metido hasta la coronilla en un proceso electoral para escoger a nuestros senadores y diputados, síndicos y regidores.

Por eso, todos los días nos acostamos y nos levantamos viendo y escuchando montones de publicidad política, algunas buenas y otras malas; observando y oyendo demencias y requetedenuncias, puras armas politiqueras, las cuales acaban siempre convirtiéndose en mucha espuma y poco chocolate.

En definitiva, ya en la recta final, podemos apreciar que no todos los candidatos son charlatanes y sinvergüenzas, que los hay buenos y hasta muy buenos, razón suficiente para solicitarles a los ciudadanos que voten a favor de ellos.

El Nacional

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