Don Rafael Herrera, honra y estandarte del periodismo nacional, en un histórico editorial, siendo director del Listín Diario, escribió, cual profecía: El hombre honesto no es noticia.
Este insigne banilejo veía cómo eran relegados tantos hombres y mujeres de trayectoria luminosa, en cambio, practicantes de la doble moral eran privilegiados y exaltados, cual ironía del destino.
El hombre honesto es un obstáculo, un peligro, una amenaza, valladar infranqueable contra la desfachatez en el mundo circundante que lo rodea en nuestra gran nación increíblemente.
Las frases del insigne banilejo adquieren plena vigencia ante tanta podredumbre. Sepulcros blanqueados por lo que el gran José Ingenieros refería: La miel no seria dulce si el acíbar no enseñara a paladear la amargura. Porque encanta mas el gorjeo del ruiseñor, cuando se ha escuchado el silbido de la serpiente.
Puntualizamos las frases de don Rafael trayendo a colación, entre tantos casos, la ocurrencia de una grave injusticia en San Cristóbal, con la suspensión por rivalidades de un brillante Procurador Fiscal Adjunto, quien enfrentó con valor la delincuencia y atendía muy bien a las personas humildes cuyos derechos eran violados, y a ese joven, el honorable y distinguido sancristobalense ingeniero Temístocles Montás, Secretario de Estado de Planificación anhelaba que lo designaran Procurador Fiscal.
También el vil atentado contra la vida del doctor Darío Rodríguez Morla, Procurador Adjunto de Higüey, quien al enfrentar la criminalidad, fue victima de 22 disparos, sufriendo dos heridas, y quien dijo que: en la Fiscalía de allí esa persona me dio un plazo de 72 horas para acribillarme, pero nadie hizo nada. Tuve que ir a arrodillarme ante él para que no me matara a mí y a mis hijos sugiriéndome que no participara en los casos en que estuvieran involucradas sus gentes.
Y señalamos la valentía de la doctora Julia Bautista, Procuradora Fiscal Adjunta de Baní, quien renunció en plena audiencia por situaciones ocurridas en sectores judiciales, y eso no se investigó.
Interpretando en su conjunto el editorial de Don Rafael, decimos que he sido indulgente con quienes han tratado de herirme, hasta con aquel amigo y ex general a quien tanto ayudé y quien en 1974 le escribía discursos, quien cometió la ignominia de internarme 13 días en el hospital Marión para hacerme matar, envenenándome, por mi renuncia de de un partido a través de una carta de 55 paginas. Tengo varios testigos vivos de este hecho. ¿Dónde estará el coronel médico que se prestó a esta perversidad?
Continuando la doctrina de Don Rafael, quien esto escribe no es infalible, se ha equivocado, ha cometido errores, los cuales ha sabido enmendar pidiendo excusas y hasta perdón en casos procedentes, pero jamás manteniendo un ego alzado ni un silencio que hace daño a sí mismo, pues los hombres y mujeres se elevan cuando admiten excesos contra familiares, amigos y subalternos.
Los ímpetus y la soberbia están destruyendo hogares y al mundo y no pensamos en Sodoma y Gomorra. El insigne Banilejo tenía toda la razón. Loor a su memoria y frases lapidarias.

