Cuando vi en Diario Libre la foto de Freddy y el Presidente, pensé muchas cosas. Esa foto vende. Proyecta amor, condición que distingue a Freddy y al Jefe del Estado, y eso suma. Como aquella foto que salió del Presidente con una señora en el Sur, que le robó un abrazo. Fernández cerró sus ojos correspondiendo tiernamente. Aquello vendió y ganó simpatías.
Por Decreto 862-09, se otorgó una condecoración a Freddy con la Orden de Duarte, Sánchez y Mella con el grado de gran Oficial por su trayectoria como artista. Freddy es un símbolo. Al extremo de no concebir la República Dominicana sin él, ayudando a los necesitados, y creando conciencia útil para una mejor sociedad, decimos nosotros.
El artista dio las gracias a Dios por su salud, ya que recientemente fue a chequearse con sus médicos del exterior de la terrible enfermedad canceril que le afectaba y dijo que está libre de la misma. Abundó que parece que le tienen impedimento de entrada allá arriba, arrancando carcajadas en el gran Salón de las Cariátides.
Abundo otra vez sobre la razón de mi orgullo y honra que arrastro con haber elegido a don Freddy como mi padrino, que no me bautizó ni me confirmó, es por agradecimiento. Conocía a Don Freddy desde muchacho y siempre lo vi como generoso, servicial y repleto de talento. Pero algo muy especial me ocurrió con él, y fue cuando en 1986 fui aupado a la Presidencia de la República y quien me puso en eso fue el propio Joaquín Balaguer, y parece que era de verdad, a juzgar por algo que me confesó cuatro meses antes de morir. Algo extraordinario para mi memoria, saliendo de boca de aquel tremendo político, que algún día haré público.
Pero ¿Por qué agradecimiento con Freddy? Cuando lancé mi precandidatura, soñaba que fuera por televisión, pero en el programa El Gordo de la Semana, contar con una hora de televisión un precandidato que solo tenia méritos y currículum donde para ser regidor hay que ser rico y nunca había pedido, ni robado en la política. Comprometí mi casa y una parcela grande que tenía en Arroyo Manzano, Arroyo Hondo, para tratar de pagarle a Freddy por aquella hora transmitiendo aquel lanzamiento al mundo y lo que contestó fue: Usted le hizo un gran favor a mis padres, y no tiene dinero, yo lo sé; cargue eso a mi cuenta, que Dios lo ayude a salir bien, pero sin dinero no se camina en política. Perdí la voz de la emoción con aquel desprendido amigo. Para colmo, en muchos lugares me confunden con él, después que me llegaron mis soñadas canas, cual disco de plata que tanto quiero. Por eso digo con orgullo y honra, que disfruto lo que le sucede a mi padrino Freddy.
