Cuando hace unas semanas hice un artículo titulado Campaña de belleza, no pensé que nuestros distinguidos políticos me iban a tomar tan en serio. Para confirmar por enésima vez que efectivamente la vida es un relajo, los partidos han convertido las candidaturas a las vicealcaldías, abiertamente y sin guardar las apariencias, en un concurso de belleza.
Que los partidos usan el puesto de la vicealcaldía como una burla a la sociedad, las leyes, sus partidarios y sus aliados, no es novedad. Es que si podemos considerar el cargo a la Vicepresidencia de la República como algo meramente simbólico sin ninguna función del día a día de relevancia, el puesto de vicealcalde raya en el borde de ser una comedia, y los partidos se han hecho cargo de que así sea. Es tan gracioso, como que el término vicealcalde ni siquiera existe en el idioma castellano, pero sí figura en nuestra flamante nueva Constitución con redundante diferenciación de género y todo.
La vicealcaldía se usa como forma de maquillar la sexista cuota del 33% de nominaciones de mujeres para cargos electivos. Como celebración a la ironía, las mujeres que aceptan ser un relleno en una boleta como vicealcaldesas para que el partido cumpla con la molestosa cuota, son las primeras en defender las cuestionables bondades de su 33%.
No procede cuestionar la capacidad de las mujeres lindas para ostentar las investiduras para las que han sido propuestas, si como titulares del cargo para el cual servirán de suplentes hemos sido honrados con peloteros, merengueros, bachateros, etc. Personalmente, como ciudadano y votante que siempre le toca elegir entre dos o tres nominados de cuestionable capacidad, me agrada que ahora puedo votar por un nominado de cuestionable capacidad que al menos no es tan terriblemente feo como para que me cause náuseas el solo ver su foto.
Lo que sí ya vengo considerando es cambiarme el nombre a Anushka La Gitana, y dedicarme a leer el futuro. No sólo se me dio lo de que las campañas se conviertan en concursos de belleza, sino que ya los nominados empezaron con el discurso de el país debe invertir 4% del PIB en educación. Debería jugar un palé, a ver si saco dinero de esto.
RD$66,000,000,000 son aproximadamente el 4% del PIB. Lo pongo así con sus once cifras a ver si terminan de entender. La primera pregunta es, ¿de dónde va a salir el dinero? Porque seguramente los futuros senadores y diputados no van a hacer un serrucho para ponerlo de su bolsillo, y menos posible será que propongan un plan serio de recorte masivo de gastos en el Estado (no, apagar bombillos no cuenta como plan de recorte de gastos). La segunda pregunta es, ¿en qué se va a usar? El actual ministro de Educación no lo sabe, ¿y ustedes?
Siguiendo con la campaña, visto que los partidos se niegan a debatir y que optan por mostrar sus beldades, espero que la Junta Central Electoral acepte mi propuesta de incluir competencias de traje de baño, concursos de talento y secciones de preguntas.
Originalmente lo había dicho en broma, pero viendo que a los partidos les ha gustado la idea, que no les implica hacer cosas de poca importancia como debatir, hacer discursos, propuestas y otras pequeñeces, y que francamente, me vendrían bien unas cuantas risas más, abro la petición para que la JCE proceda con la formal organización de los certámenes Mister Hay Que Darle 4% del PIB a la Educación y Miss ¡Mírenme! Quiero Ser Vicealcaldesa 2010.

