En la edición número XVIII de la Copa Mundial Sub-20 que se disputa en Colombia, la mayoría de las 24 selecciones participantes están exhibido un fútbol de alto nivel competitivo.
La calidad que hemos visto es extraordinaria
y todo esto se debe a la feliz iniciativa que hace 32 años tuvo el entonces presidente de la FIFA, el brasileño Joao Havelange.
Quien durante 24 años (1974 a 1998) dirigió los destinos del fútbol mundial tuvo una visión
futurista sensacional
al impulsar la celebración de los Mundiales Sub-17
y Sub-20.
Además de estos logros, Don Joao Havelange fue quien promovió elevar
la cantidad de participantes en la fase final de las Copas del Mundo.
Hasta Argentina 1978, sólo participaban 16 países y eran 38 los encuentros que se disputaban
en la justa mundialista.
A partir del Mundial de España 1982 y durante cuatro ediciones consecutivas (1986-1990-1994) la cantidad de finalistas fue de 24 y, por vía de consecuencia, el número
de partidos se elevó a 52.
Desde Francia 1998
y hasta la fecha, son 32 las selecciones participantes en la fase final de la Copa del Mundo y 64 los
encuentros mundialistas.
Pues bien, los novedosos programas de desarrollo implementados por el visionario Havelange cambiaron radicalmente
el destino del fútbol mundial.
Muestra de ello es lo que está ocurriendo en el Mundial Sub-20 de Colombia, donde el masivo respaldo del soberano público al programa mundialista ha marcado un nuevo récord de asistencia a los estadios en este tipo de certámenes. A la fecha, más de 1.280.000 de personas han presenciado los partidos y todavía la competencia no ha finalizado.
El Mundial Sub-20 de Colombia 2011 esta reafirmando la necesidad que tiene el fútbol de evolucionar continuamente. Las selecciones que no desarrollan un plan de preparación adecuado dejan de ser competitivas y no pueden aspirar a obtener triunfos significativos.
La pobre actuación de la selección Argentina en este Mundial que, al igual que sus homólogas Sub-17 y Superior fue eliminada de la competencia en la tanda de penales por Portugal, nos motivó a hurgar en el pasado y constatamos lo lejos estamos
de esos logros.
En el año 1979, Diego Armando Maradona y Ramón Díaz, guiados por César Luis Menotti, hicieron campeón a la Argentina por primera vez.
Posteriormente, en el Mundial de Qatar de 1995, Argentina obtuvo su segundo título y las figuras fueron Juan Pablo Sorín y el Caño Ibagaza. Dos años después, en Malasia ´97, la albiceleste repitió la hazaña sobresaliendo Leo Franco, Aimar, Cucho Cambiasso y Juan Román Riquelme.
En el año 2001 Argentina tuvo el privilegio de ser sede y ganó el Mundial Sub-20 como local. Javier Saviola, el *Conejito* fue el mejor jugador del certamen y junto a él brillaron Burdisso, Coloccini y Maxi Rodríguez.
La edición del 2005 se juego en los Países Bajos (Holanda) y ahí emergió la figura de Lionel Messi quien, con dos años menos de los permitidos, fue campeón junto a Zabaleta, Gago, Garay y el Kun Agüero. Luego, en Canadá 2007, Argentina volvió a ganar y, nueva vez la dupla Messi- Agüero maravilló al mundo. Messi fue la gran figura y el máximo goleador.
Desde entonces las selecciones menores de Argentina y la superior han dejado de ganar.
A pesar que los futbolistas argentinos dejan su país muy jóvenes, Argentina genera constantemente nuevas figuras a nivel individual pero, la mayoría de ellos experimentan problemas para integrarse al juego de conjunto, por lo tanto, el rendimiento del equipo queda supeditado al talento desequilibrante de las individualidades y, cuando las mismas no aparecen, la selección paga las consecuencias.
Las cuatro selecciones clasificadas para disputar las semifinales en Colombia priorizan el juego de conjunto y dentro de ellas, Francia y Brasil están un escalón por arriba de Portugal y México, respectivamente pero, en el fútbol nunca se sabe.

