TORONTO. CANADA. AFP Los miembros del G20 confrontarán en la cumbre que se abre este sábado en Toronto sus estrategias para evitar una recaída en la recesión, después del hundimiento de la economía griega que aguó el optimismo sobre una salida rápida y ordenada de la crisis.
Las discrepancias se dan en dos terrenos: el de la magnitud de los ajustes fiscales, impulsados por los principales países de la Unión Europea (UE), y el de los impuestos o controles sobre los bancos y las transacciones financieras.
Los adversarios de cada una de esas medidas y propuestas no son siempre los mismos, pero los cuestionamientos coinciden: todos apuntan al riesgo de que un excesivo rigor presupuestario o un control demasiado estricto del sistema financiero acaben ahogando el crédito y, por ende, la recuperación económica.
Los principales peros al ajuste de los europeos vienen de Estados Unidos, que cuenta en este caso con el respaldo de Brasil dentro del G20.
El impuesto bancario y la regulación financiera son también temas candentes, y sus defensores alegan la necesidad de evitar movimientos especulativos como los que desataron la crisis financiera de 2007, que acabó repercutiendo en la economía real para transformarse en la peor recesión desde la Gran Depresión de 1929.
La propuesta de impuesto bancario surge de la UE y es rechazada por los grandes emergentes (BRIC: Brasil, Rusia, India y China), así como por Australia y Canadá, que temen un encarecimieno de los flujos de capitales que necesitan para financiar su balanza de pagos.
Brasil alega además que sus bancos no tienen por qué pagar por errores cometidos por las instituciones de Estados Unidos y Europa.
Estados Unidos, por su lado, avanza con su propia reforma financiera, que debe ser aprobada en la semana entrante por el Congreso. El proyecto apunta a controlar más severamente el inmenso mercado de los productos derivados, en el centro de la crisis.
La Asociación Estadounidense de Bancos (ABA) trató de frenarlo, y denunció «nuevas restricciones» que suspuestamente conspiran contra su actividad.
Los grandes banqueros internacionales también buscan evitar un aumento de los encajes (porcentaje de los depósitos que los bancos deben manener obligatoriamente inmovilizados para cubrir su deuda de largo plazo).
El Comité de Basilea (que reúne a los gobernadores de los principales bancos centrales) propone, según reveló el viernes el diario británico Financial Times, la alternativa de acentuar las supervisiones para asegurarse de que los bancos tienen fondos disponibles, sin aumentar los encajes.
Los críticos del ultraliberalismo denuncian las presiones.
«Los últimos G20 lanzaron planes de reactivación y de ayudas masivas a los sistemas financiero y bancario, sin que estos sean sometidos en contrapartida a nuevas regulaciones», afirmó la agrupación de ONGs altermundialistas ATTAC.
El G20 de potencias industrializadas y emergentes representa un 85% del PIB mundial. En su última cumbre, celebrada en septiembre de 2009 en Pittsburgh (EEUU), elaboró un plan de acción para salir de la crisis, y fue declarado principal foro de coordinación macroeconómica del planeta, en reemplazo del G8, formado por los siete países más ricos junto a Rusia.
Casi un año después, el G20 calcula que sus miembros llegaron a movilizar hasta 5 billones de dólares en conjunto para rescatar a sus economías e impedir una nueva Gran Depresión.
Grandes
Los países del G20, integrado por las grande spotencias y los países llamados emergentes ha sido declarado como el principal foro económico mundial y en total sus integrantes representan el 85 por ciento del PIB mundial.

