Los trabajadores haitianos que ocuparon durante dos meses la sede del Ministerio de Trabajo ganaron la batalla con la sentencia que ordenó a la empresa Coquera Real a pagarles sus prestaciones laborales. Sin contar más que con sus derechos y un tímido respaldo de algunos sectores. Sin siquiera cumplir con el pago de los salarios, la empresa, ubicada en el kilómetro 5 de la carretera Sánchez, fue clausurada sin reconocer a los trabajadores, en su inmensa mayoría haitianos, las prestaciones correspondientes.
Después de una intensa batalla, la Corte de Apelación de San Cristóbal, al ser apoderada del caso, condenó a la empresa y su presidente, Rafael Emilio Alonso Luna (Billo), a cumplir con el pago de 10 millones de pesos por las prestaciones a los trabajadores haitianos.
Tras la sentencia, los trabajadores y Alonso Luna llegaron a un rápido arreglo para simplificar trámites. Tan pronto obtuvieron lo acordado retornaron a su país. El caso ha sido un triunfo de la justicia.
