Algunos dominicanos son pesimistas por tradición, por lo que cualquier problema que tenemos tanto en el plano personal como en el nacional, por lo general se lo achacamos a la crisis mundial. Pero haciendo un repaso de la larga lista de artistas internacionales que han pasado por nuestros escenarios en los últimos meses, tenemos que reconocer que la crisis económica no ha llegado a la República Dominicana, ya que en su gran mayoría fueron un éxito de público, a pesar de que muchas veces los precios de los asientos preferenciales eran de miles y miles de pesos. Uno de los últimos números que se presentaron en Santo Domingo fue el dúo Pimpinela, formado hace 25 años por los hermanos argentinos Lucía y Joaquín Galán. Ya cincuentones, los Pimpinela supuestamente no pueden competir con un Daddy Yankee o con un Luis Miguel, pero en su actuación en el Teatro La Fiesta del hotel Jaragua no había una silla vacía y eso que las boletas costaban cerca de 100 dólares. Lo mismo sucedió con el fenómeno juvenil norteamericano de los Jonas Brothers, un nombre que quizás para la gente madura no dice nada a primera vista, pero para los adolescentes son ídolos como lo fueron los Beatles en su época. Como resultado de ese tipo de público, el trío repletó el Palacio de los Deportes, a pesar
de que todo el mundo sabía que el coliseo dominicano tenía problemas con el aire acondicionado. Los aficionados que querían ver de cerca al grupo, tuvieron que desenfundar más de 300 dólares, pagados por sus acaudalados padres, por supuesto. Sin embargo, por menos de 200 dólares, el público adulto pudo disfrutar a plenitud del chansonnier franco-armenio Charles Aznavour, quien incluyó a Altos de Chavón en una gira internacional que si bien no fue anunciada como una despedida, muchos fueron porque sabían que es muy difícil que el octogenario intérprete de La bohéme regrese por estas tierras cálidas. Santana, el virtuoso guitarrista mexicano que introdujo los ritmos latinos en el rock norteamericano en 1969, cuando actuó en el concierto de Woodstock, también llegó a Altos de Chavón con su banda para deleitar a sus admiradores, los que repletaron el anfiteatro de La Romana. Claro que los que querían los asientos preferenciales, los que irónicamente fueron los primeros en agotarse, tuvieron que pagar una suma de alrededor de 300 dólares.

