Miguelina Altagracia Martínez es el símbolo de la ineptitud judicial, de lo corrompido que está el sistema, lo corrompió la inercia, la falta de voluntad de nuestros políticos.
Las constantes súplicas de Miguelina no fueron escuchadas. En 18 ocasiones fue a intentar salvar su vida, y no lo logró. ¿De qué sirve poner una denuncia? Invitan a las mujeres a denunciar la violencia para mostrar las denuncias como eficiencia del Sistema Judicial, pero la evidencia desborda las estrategias. Nos sobran feminicidios.
Jonathan Minaya Torres, un hombre que había demostrado ser violento y dispuesto a matar fue dejado en libertad bajo fianza. La ley defiende al victimario. Dentro de poco alegarán enfermedad, ataque de pánico. En nuestra justicia el dinero lo puede todo.
Para reducir la violencia contra la mujer República Dominicana consta de una legislación avanzada, es signatario de todos los acuerdos internacionales existentes, ha firmado todos los acuerdos nacionales, interinstitucionales y eclesiásticos posibles.
Nos sobran leyes, nos sobran acuerdos, nos sobran consultores, nos sobran comisiones, nos falta voluntad. Sin el compromiso político nos quedamos en notas de prensa, en titulares.
Las autoridades alegan que Miguelina retiró la denuncia y los medios de comunicación en complicidad lo recogen, con la intención de cargar la culpa a la víctima. Las mujeres retiran las denuncias y no podemos actuar, afirman. ¿Cuál de todas las denuncias retiró la primera, la segunda, cuál?
Las instancias que protegen a la mujer han envejecido prematuramente, las políticas de gobierno para defender a la mujer han colapsado, Miguelina es la muestra.
Al Ministerio Público le acaban de dar 25 puñaladas. La lógica del funcionamiento del Sistema Judicial es contraria al espíritu de la sociedad. Faltaban pruebas para encarcelarlo, hoy sobran puñaladas.
El Sistema Judicial beneficia a la oligarquía. El Gobierno responde a las élites. Si Miguelina hubiese sido hija de un rico de Santiago estuviera viva con sus cuatro hijos, hoy huérfanos.
Ante la historia pesa el resultado de las acciones. Al Ministerio Público no lo adecenta ni la remozada figura de la fiscal. A pesar de poner las denuncias las mujeres pasan a ser un número, a engrosar las cifras sin rostro de feminicidio.
Miguelina no esperaba nada de la justicia dominicana. Tenia razón, cuando dijo tienes que venir con una puñalada o en una caja de muertos para que puedan actuar, para que puedan ejecutar la orden de arresto.
La justicia dominicana con su indiferencia asesinó a Miguelina. Que no nos quepa la menor duda.

