La grandeza se viste de humildad
Es sabio el pueblo cuando dice que las cosas malas pueden parir cosas muy buenas. El ciclón David y la tormenta Federico devastaron gran parte del territorio nacional, en especial la montaña. Fue el punto de partida de la experiencia organizativa más fuerte y perdurable en el tiempo del movimiento campesino de República Dominicana. A raíz de la devastación de la producción cafetalera de las montañas del Cacao, de San Cristóbal, un conjunto de hombres y mujeres, productores de café, se propusieron la creación de una organización, a la cual llamaron: Asociación de Caficultores La Esperanza. A la cabeza de esa experiencia, ha estado Rufino Herrera, el dirigente campesino de mayor carisma, responsabilidad y autoridad al interior del sector y hacia el movimiento social de la República Dominicana.
Encabeza la lucha para que a las comunidades de las montañas se les pague por la gestión medio ambiental de recursos naturales, por el agua que se produce, por la foresta que se constituye en pulmón de la isla y el planeta, porque esas comunidades condenadas a vivir en la pobreza reciban en inversión parte de los recursos que disfrutamos en las ciudades y que a algunos le generan grandes riquezas.
La grandeza se viste de humildad. Rufino, hoy candidato a síndico por El Cacao, exhibe una calma que inspira paz y respeto. Hombre coherente, apegado a sus principios y fiel a su comunidad, lo cual ha demostrado en momentos de tempestades, interponiendo el bienestar de la colectividad al propio.
Rufino es sin duda alguna la mayor pieza de honestidad, capacidad, entrega y democracia en el presente certamen electoral. La elección de este hombre significa el inicio de una gestión local modelo, de trabajo en equipo, en función de los intereses de la comunidad, del manejo adecuado de los recursos financieros y naturales y la llave para muchos convenios de apoyo para el desarrollo comunitario.
Rufino ha demostrado su amor a El Cacao, mejorará los caminos vecinales y electrificación de las más de 30 comunidades adyacentes, y continuará luchando para que las familias campesinas no tengan que migrar hacia las zonas urbanas.
Para la campaña electoral Rufino no necesita recurrir a las promesas, al clientelismo, ni a las dádivas, no tiene nada que demostrar, no hay que presentarlo, las y los cafetaleros hablan por él. Le ha dado a las plantaciones de café su vida, su sudor, su sangre.
El Cacao, no desperdicies la oportunidad de devolvernos la fe en la democracia, de creer que otro Dios es posible, vota por Rufino para síndico.

