Amaos los unos a los otros no importa el color
La comunidad domínico-haitiana ha perdido su voz más alta. La muerte vino por Sonia Pierre.
En este lado de la isla, defender a las y los descendientes de inmigrantes no es tarea fácil. A Sonia le costó la vida a los 48 años. Quizás por la fuerte presión a que estuvo sometido su corazón por los grupos fundamentalistas, lo llevó a parar de latir. Es de Hércules defender los negros en una sociedad eminentemente afrodescendiente.
No me tocó conocer a Sonia, solo recibir su respaldo cuando asumí la denuncia por la muerte de Roldine Lindor, una joven haitiana de 21 años que estudiaba ingeniería de sistema en UTESA, gracias a su padre que había emigrado a Estados Unidos.
En aquella ocasión, julio del presente año, pensaba que lo peor que le podría ocurrir a una persona en nuestro país era ser mujer, pobre, haitiana y vivir con el VIH/SIDA. Con el tiempo aprendí que puede haber algo peor: que esta persona tenga deseos de crecer, lo cual es imperdonable para los defensores de la superioridad de la raza. Roldine Lindor, joven haitiana cometió el grave error de emigrar al otro lado de la isla. Tenía deseos de salir de la pobreza, de progresar. Se sentía con fuerzas y hasta derecho de formarse un destino diferente.
Roldin fue asesinada por Rafael Alberto Arias García, raso de la Fuerza Aérea Dominicana (FAD), y Eddy Starlin Mendoza Ramos, decidieron violarla, robarle y luego acuchillarla. Recibí un correo y posteriormente una llamada de Sonia agradeciendo mi participación en la denunciando del feminicidio de esta joven haitiana.
En República Dominicana, como el resto de occidente, los grupos de ultraderecha son los que alimentan y promueven el racismo. En nuestro país existe un contubernio entre estos grupos y la élite de los medios de comunicación quienes refuerzan el antihaitianismo.
Sonia Pierre, activista por los derechos de los dominicanos de ascendencia haitiana y parte del Movimiento de Mujeres Domínico-Haitianas, generó fuertes polémicas en el país en su defensoría al derecho a una nacionalidad de los descendientes de haitianos, al punto que sometió a la República Dominicana ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la negación de acta de nacimiento a dos niñas, quienes ganaron el caso.
El compromiso de Sonia Pierre por los Derechos Humanos de las y los inmigrantes es un sello imborrable de la historia dominicana. Las fronteras no nos unen, nos separar El amor nos une.
Paz a sus restos.
DiagnósticoRD.com

