Deambula por el malecón, una loca indigente, su pelo largo, rizo y sucio cubre su cuerpo. Es una mujer sin rostro, sin edad, de baja talla. Habla sola, conversa con sus espíritus. El mar Caribe tranquilo, vestido de azul platino le sirve de fondo. Un carro se le acerca y unos jóvenes le vociferan groserías, se burlan, se ríen de su desgracia. Ocurre en un día cualquiera de nuestra ciudad, quizás hoy mismo.
No tiene quien la defienda de las agresiones físicas y sexuales a que está expuesta de forma constante, no sabe que puede ir a la fiscaliza y poner una querella contra su agresor.
No puede protegerse de un embarazo no deseado, de una enfermedad de transmisión sexual.
No pude defenderse del SIDA.
No tiene domicilio, duerme en la calle, come de zafacones.
No está incluida en las estadísticas nacionales.
No paga impuestos.
Pertenece a un grupo subhumano, y está a punto de ser revindicada por el reino animal.
Quizás se le puede ver en la San Martín con Lope de Vega, deambulando, masturbándose en las aceras, mientras el mundo sigue su marcha a su alrededor.
Solo es visible para los jóvenes que basan su burla en esta triste realidad y para los enfermos sexuales que impunemente las abusan.
Como ella hay muchas .
En noviembre de 1990, Republica Dominicana firmó la Declaración de Caracas, acuerdo de la organización panamericana de la salud, OPS y organización mundial de la salud, OMS, que cito: los recursos, cuidados y tratamientos provistos a los enfermos mentales deben salvaguardar, invariablemente la dignidad personal y los derechos humanos y civiles. Las legislaciones de los países deben ajustarse de manera que aseguren el respeto de los derechos humanos y civiles de los enfermos mentales.
Veinte años después ¿que hacer para que la sociedad, las instituciones, el gobierno reconozcan las enfermas sexuales, las locas?, vamos a pintarlas a ver si las vemos, o a ponerles un cascabel a ver si suenan.
Necesitamos un modelo de salud que responda a las y los pobres de nuestro país, a los invisibles, entre ellos a las locas indigentes, para acabar con esta violación que de forma irresponsable pasa desapercibida ante los ojos de nuestras leyes.
Hablemos abiertamente de la violencia social y de género contra las locas o enfermas mentales. Nadie se ocupada de la vida y el bienestar delas locas indigentes.
http://mujersapiens.blogspot.com/

