Este debe ser uno de los países más pródigos en partidos políticos, asociaciones, fundaciones, sindicatos y ONG, entre los más diversos grupos. La bonita es que la existencia de dirigentes y entidades fantasmas, que no existen más que de nombre, creadas con la finalidad de buscárselas, se la da la generosidad o falta de rigor de la prensa. Estos días se han visto los más diversos grupos y dirigentes que han salido a reclamar su tajada del Presupuesto para 2014. No ha dejado de llamar la atención hasta una denominada Asociación de Comités de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios de Servicios que ha pedido una asignación presupuestaria para trabajar en los barrios.
Quizás no sea su caso, pero la proliferación de entidades fantasmas constituye un relajo. Si los legisladores cumplen con su misión de depurar esas entidades, como ha debido hacerse con esos partidos que solo existen gracias al erario, harían un saludable aporte a la nación. Es de hora de acabar con el relajo.
