La Dirección de Compras y Contrataciones Públicas canceló por “insignificante” el proceso de licitación convocado de “urgencia” por el Plan Social de la Presidencia para la distribución durante Semana Santa de ingredientes básicos para elaborar habichuelas con dulce.
Falta saber si la convocatoria a licitación para la compra de lotes de oleaginosa, azúcar, galletas y otros insumos para tan peculiar y tradicional postre, requería ser declarado de urgencia o si se justifica su anulación bajo el criterio jurídico o administrativo de la insignificancia.
Las titulares del Plan Social, Iris Guaba y de Contrataciones Públicas, Yocasta Guzmán, deberían ilustrar a la población sobre la premura en distribuir un kit de habichuelas con dulce o las razones por las que se considera que esa iniciativa carece de significación.
Hasta donde se tiene entendido una licitación pública se prohíbe cuando la institución que la promueve incumple con normativas previstas en la ley, incluido el criterio de urgencia para su ejecución inmediata, por lo que lo de “insignificante”, expuesto por la doctora Guzmán para suspender esa iniciativa debe explicarse.
A la licenciada Guaba le corresponde justificar las razones administrativas, técnicas o de orden público que sustentaron el pedido de urgencia en la licitación para la adquisición de insumos requeridos para la cocción de habichuelas con dulce.
Es obvio que los ciudadanos tienen derecho a degustar de un plato típico, que además de muy sabroso, se asocia con la conmemoración de la Semana Santa, por lo que desde esa óptica no resulta descabellada la idea de proveer a familias vulnerables de los ingredientes para su elaboración.
Lo que no se entiende es por qué el Plan Social no previó con suficiente tiempo la ejecución de esa iniciativa, que evitaría su declaratoria de urgencia y su desestimación por insignificante, como lo ha hecho la Dirección de Contrataciones Públicas.
Los contribuyentes esperan merecer de ambas funcionarias una más amplia explicación del porqué de la urgencia para distribuir desde el Gobierno habichuelas con dulce y por qué el órgano supervisor estima que degustar ese postre resulta insignificante. Por cosas como esta es que “somos como somos”.

