Opinión

Hablemos de calidad

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Calidad y competitividad

Hemos abordado en entregas anteriores dos temas relacionados con la cadena técnica de aseguramiento de la calidad o infraestructura de calidad, conocida por sus siglas en inglés MSTQ: la normalización técnica y la metrología o ciencia de las mediciones.  El eslabón que sigue son los ensayos de laboratorio, procedimiento crucial para la evaluación de la conformidad, es decir, para establecer, directa o indirectamente, si se cumplen los requisitos técnicos aplicables.

Un ensayo o prueba, de acuerdo con la ISO,  es “…una operación técnica que consiste en la determinación de una o varias características de un producto, proceso o servicio dados según un procedimiento especificado”. Los ensayos abarcan las más diversas actividades técnicas y pueden ser sometidos a ellos materiales, piezas y productos acabados para comprobar sus propiedades físicas (resistencia y durabilidad, por ejemplo), sus dimensiones, características eléctricas, propiedades acústicas, composición físico-química y presencia de contaminantes peligrosos para la salud de los seres vivos o la preservación del medio ambiente. 

Los métodos de análisis o ensayo y los equipos e instrumentos analíticos o de prueba implicados, difieren de acuerdo con el área de trabajo que se trate. Más aún, en una misma área, por ejemplo, en aquella que tiene que ver con determinación de las propiedades microbiológicas de los alimentos, podemos encontrar más de un método válido de ensayo. 

Por ello es importante que los ensayos, no importa su naturaleza o tipo, se realicen de conformidad estricta con guías reconocidas, aceptadas internacionalmente, las cuales indican cómo y bajo qué condiciones deben tener lugar estas operaciones técnicas. La normalización de los métodos de ensayo juega un papel preponderante en la medida en que permite que los resultados obtenidos por decenas de laboratorios sean mutuamente comparables y reproducibles en cualquier parte del mundo.

La gente ignora que la confiabilidad de los resultados que le entrega, por ejemplo, un laboratorio clínico, está en función de tres factores:

a) Operación correcta realizada por un personal capacitado, es decir, el laboratorio es técnicamente competente.

b) Su sistema de calidad opera confiablemente.

b) Sus equipos de ensayo y medición son calibrados periódicamente por una entidad especializada (laboratorio de calibración). 

Recordemos que la calibración consiste en mediciones periódicas para comparar un instrumento de medición con un patrón de mayor exactitud, a fin de hacer los ajustes necesarios y precisar la incertidumbre de medición. 

La trazabilidad de los patrones utilizados por los laboratorios de calibración está garantizada por el Instituto Nacional de Metrología (NMI), quien custodia los patrones nacionales y disemina su trazabilidad hacia las industrias, el comercio, el gobierno y las academias.

¿Cuántos laboratorios de pruebas y ensayos del país podrían demostrar la trazabilidad de sus mediciones mediante calibraciones técnicamente válidas?

El Nacional

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