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Haití: fuego del infierno

Haití: fuego del infierno

Hugo Ysalguez

Alrededor de 200 bandas armadas en Haití que asesinan, secuestran y roban impunemente, dado que no existe autoridad, por lo que también hay ausencia total de inseguridad jurídica, han convertido a ese país en un infierno terrenal, cuyas secuelas se dejan sentir con una gravedad vertiginosa en la República Dominicana.

Dejando efectos que ocasionan un aumento desmesurado en la inmigración ilegal. Varios dominicanos han sido secuestrados, y el último afectó a tres nacionales que lograron ser liberados gracias al coraje y la valentía de un grupo de patriotas que raptaron a tres pandilleros haitianos y lograron hacer un canje, mientras la situación empeora en Haití. Algunos acaudalados se han instalados en nuestro territorio comprando inmuebles y estableciendo negocios.

Una autoridad eclesiástica que rehusó identificarse, aseguró que la violencia de las bandas ha alcanzado proporciones sin precedentes, en tanto algunos países, incluyendo el nuestro, han alertado a sus ciudadanos a que no viajen a Haití por el clima de caos y anarquía que ha llegado al extremo de que nadie puede garantizar la vida de un extranjero ni tampoco de los habitantes que carece de Estado, pues colapsó hace tiempo, reinando la política de “sálvese quien pueda “.

Los haitianos tienen una historia de invasiones extranjeras que han tenido que ir allí a poner el orden porque ellos no están preparados para establecer reglas que regulen las relaciones públicas y privadas, demostrando un salvajismo cada vez más cruel, aplicando la política del degüello, como lo hicieron con un conocido abogado de Mao, propietario de una finca de banano y hasta hoy no se sabe quiénes cometieron ese horrible asesinato, debido a que los habitantes de la parte occidental de la isla, cuando cometen una infracción se refugian en su país.

Mientras negros nubarrones bordean todo el perímetro haitiano, se hace urgente agilizar la construcción de muro fronterizo, cuyo costo está presupuestado y hasta el momento solo se han levantado un pequeño tramo en la línea divisoria que alcanza 391 kilómetros, los cuales tienen 106 pasos para cruzar al suelo de nuestra Patria herida, se necesita reafirmar su identidad y recuperar los espacios perdidos en algunas zonas donde impera otra cultura, otro idioma y los cultos a un Vudú satánico.

Por: Hugo Ysalguez
dr.hugoysalguez@hotmail.com]

El Nacional

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