Opinión

Haití no puede morir

Haití no puede morir

Haití no puede morir. Lo dijo muchas veces uno de sus mejores hijos, el sociólogo Gerard Pierre-Charles. Es una sentencia avalada por hermosas jornadas de lucha contra la dominación,  y sustentadora de la esperanza.

El terremoto que el pasado martes agrietó el suelo de la patria por la que luchó hasta dar la vida el novelista Jacques Stephen Alexis, sembró muerte.

Para los hombres y mujeres conscientes, queda la tarea de sembrar vida, empleando las manos, el cerebro y el sentimiento solidario para lograr que germine.

  El cumplimiento de este deber de conciencia, no se realizará con el imperialismo de la mano sino luchando contra él.

Halcones y lacayos intentan ahora reforzar el infeliz argumento de que el Estado haitiano es inviable. Intentan legalizar el rediseño del actual modelo de ocupación. No es casual que el Gobierno de Estados Unidos asumiera el control el aeropuerto principal. Sigue afianzando su poder en medio de la tragedia.

El proyecto imperialista sigue en marcha.

Poco antes del terremoto, las fuerzas al servicio de ese proyecto, asesinaron al intelectual  Jean Anil Louis-Juste, quien asumió una posición militante contra la ocupación, y propuso organizar el Estado nacional. Entendía necesario poner en marcha una reforma agraria y organizar a la población urbana.

¿Quiénes son los autores de este asesinato?  El reclamo de justicia no puede ser sepultado bajo los escombros.

Haití es un país ocupado, y ha sido escenario de ensayo para diseños de intervención y ocupación que las grandes potencias  han aplicado luego en otras zonas. Los voceros del colonialismo son, pues,  sustentadores del atraso.

La solidaridad debe  ser dirigida a facilitar el avance político que el poder imperialista ha  detenido, sin importarle que con ello alimenta la corrupción y la desigualdad.

Estos factores actuaron como cómplices del terremoto, que encontró construcciones endebles, mucha  hambre, miles de frágiles casuchas…

La solidaridad con Haití debe ser dirigida a revertir la dominación y a conquistar la autodeterminación. Para hablar de futuro, es preciso vencer el sometimiento y sepultar la injusticia centenaria… Haití tiene una hermosa historia de lucha… Ciertamente, no puede morir…

El Nacional

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