Opinión

¡Haití vive!

¡Haití vive!

Escuché cantar a Michell Martelly  en mi cumpleaños, con un maravilloso disco que se llama Haitianizando.  Fue Xiomara Fortuna quien me dijo: ése que canta es el presidente de Haití, y entonces decidí que no  hay que dejarlo solo y que precisamente porque es un artista  hay que aportarle las ideas que hemos estado tratando de que promueva la UNESCO, desde que se formol el Comité para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural de Haití.

1-En situaciones de  crisis,  los países víctimas reciben un alud de ayuda internacional generalmente orientada a los problemas de la sobrevivencia, ayuda  generalmente otorgada de manera tradicional, es decir, sin fomentar el surgimiento de interlocutores locales que, de manera progresiva, asuman el control de los programas.  Una vez desaparecen los donantes tienden a desaparecer los programas. 

2-Más allá del desafío de la sobrevivencia inmediata, el terremoto  sirvió, entre otras cosas, para subrayar el papel fundamental de la cultura en la visión, autoestima y motivación de un pueblo.    Y sirvió para subrayar el papel histórico fundamental de la mujer haitiana en la permanencia del tejido social haitiano, y por  ende, como  interlocutora  ideal para los esfuerzos de reconstrucción.

3-Generalmente, la imagen que se proyecta de Haití en el exterior es la de la miseria extrema y el supuesto oscurantismo del  Vodoo.  A esa imagen hay que anteponer  la de un pueblo vigoroso, creativo y artístico que se niega a morir. 

4-Los terremotos,  dejan una secuela de terror psicológico, que no se resuelve con el mero entretenimiento  (películas de comedias  en los campos de refugiados, por ejemplo, presentadas por la Minustah), sino con acciones que ayuden a la gente a expresar lo que sienten, piensan o temen, y a exorcizar esa problemática de manera creativa y de acuerdo con los modos de expresión del pueblo haitiano, a saber, la música, las artes plásticas, la religiosidad, la danza, y el teatro.

5-En los campos de refugiados de noche no hay nada que hacer.  Introducir el teatro popular, el cual parte de una discusión de la problemática, y donde la gente identifica los personajes y crea los guiones, convirtiéndose en  protagonista de la obra, es un método excelente, con  implicaciones sociales  y terapéuticas.

6-  Hay miles de jóvenes en esos campos,  llenos de energía que la danza puede canalizar  y  disciplinar.  La identificación de talentos, la formación de grupos y la organización de concursos es una excelente manera de canalizar creativamente la energía de la juventud.

Porque son los jóvenes y las mujeres quienes pueden transformar el destino del hermano país, y Martelly está a tiempo de asumirlo.

El Nacional

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