Después de la ingente labor de Francisco Domínguez Brito en el Ministerio de Medio Ambiente, al proceder a desalojar a los intrusos con sembradíos en Valle Nuevo, turbas de haitianos han invadido esos predios ante una inexplicable indiferencia de los actuales incumbentes del organismo.
Desde que se anunció la designación de Ángel Estévez como nuevo ministro, ambientalistas vatinaron el peligro que significaba esa designación en la preservación de los recursos naturales, pues la mayoría de los negocios del funcionario están ligados a la agricultura, y siempre mostró poco interés en proteger nuestros bosques y las cuencas hidrográficas a contrapelo del afán del presidente Medina, de invertir miles de millones de pesos en forestar importantes zonas, depredadas por la inmigración haitiana.
Ni siquiera una sentencia del Tribunal Superior Administrativo, conminando a Estévez a cumplir con la ley de áreas protegidas, ha originado que el funcionario haga su trabajo contra ocupantes haitianos que siguen en una carrera por convertir este país en un territorio desértico, donde no haya agua ni ríos ni flores, intentando hacer un retrato similar a Haití.
Para dirigir a Medio Ambiente, se necesita que comprenda la importancia de resguardar las áreas protegidas para la producción de agua, alimentos, oxigeno y biodiversidad ante los embates de los cambios climáticos que suelen ocurrir con mayores frecuencias, como sequía que afecta muchas comunidades.
Los haitianos se resisten salir de Valle Nuevo y pregonan a los cuatro vientos que nadie los sacará de allí. ¿Y por qué si Domínguez Brito pudo desalojar a los dominicanos que tenían conucos en el lugar, mediante el uso de la fuerza y persuasión, Estevez no recurre a la ley y expulsa a los haitianos, sometiéndolos a la justicia?.
“En Haití no hay nada para nadie y de aquí no saldremos”, sentenciaron Jacques Elie, DuverelSanit, Aristhene Bernard y Sagesse Rodly, en tono altivo, con aire amenazante, insinuando que cuentan con el apoyo de autoridades oficiales para continuar cometiendo sus desafueros.

