Opinión

¿Hasta cuándo la indiferencia?

¿Hasta cuándo la indiferencia?

¿Hasta dónde los que más tienen que perder en la República Dominicana están dispuestos a permitir que continúe la quiebra política y moral que amenaza su propia existencia  y la de los suyos? ¿Hasta cuándo los grupos de poder que controlan la banca, el comercio y la producción industrial, permitirán que el país donde nacieron y se enriquecieron continúe rompiéndose? Los verdaderos dueños del país, los que disponen de más del 80% del ingreso nacional. ¿Hasta cuándo piensan quedarse de brazos cruzados? ¿Acaso no se dan cuenta que la estabilidad social está en peligro?

Más de mil millones de dólares anuales del lavado y el narcotráfico han convertido nuestro país en una lavandería, pero las autoridades no hacen nada.  ¿Es eso posible?

Las organizaciones no gubernamentales, las asociaciones de profesionales, los sindicatos, las federaciones, las juntas de vecinos, las iglesias, ¿no harán para salvar la nación del naufragio? Me pregunto cómo permitimos que nos condujeran hasta este  punto de horror y lástima, cómo dejamos que el país se nos fuera de las manos.

¿Dónde se han escondido los ideales de los creadores de nuestra nacionalidad? ¿Dónde están los buenos ejemplos de hombres y mujeres dispuestos al sacrificio más alto,  los seguidores de Duarte, Luperón, Manolo y Caamaño? ¿Qué ha pasado con la izquierda? ¿Dónde están los alumnos de Juan Bosch y Peña Gómez? ¿Se sumaron al negocio sucio? ¿Se vendieron por un cargo o por una contrata del Estado?

Los partidos del sistema se han asociado en contra del país, en contra de nosotros. No tengo dudas de que si el nuevo PRD llegara al poder haría lo mismo que está haciendo el nuevo PLD. Es por eso que no hay oposición, es por eso que el PRD no está en las calles aplicando una línea de masas para que el gobierno no continúe destruyendo el país. El PLD y el PRD actúan como socios en la escala de valores que los rigen. El PRD debería encabezar un movimiento nacional  contra el narcotráfico, la corrupción, el lavado y el crimen.  Pero el PRD de hoy no tiene calidad moral para dirigir al pueblo en su lucha.

El pueblo tiene que abandonar  los partidos que han traicionado sus principios. Ellos forman parte del problema, no de la solución. El pueblo tiene que formar sus propias fuerzas, producir sus dirigentes, gente idónea que predique con el ejemplo. El pueblo precisa de una fuerza política distinta, democrática, plural, revolucionaria. Es urgente que el pueblo haga conciencia de su realidad, que no siga como borrego a los políticos corruptos, a los vende patria, a los que les están entregando la nación a los depredadores y ladrones.

El Nacional

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