Opinión

¿Hay salida positiva?

¿Hay salida positiva?

Hoy República Dominicana se muestra negativa sobre sus perspectivas. La criminalidad, los precios de los combustibles y la inflación moderada se vienen apilando sobre una serie de problemas crónicos arrastrados por décadas, lo que en cierta forma justifica esa postura de una buena parte de los dominicanos. Lo que muchos quizás aún no se percatan es que las cosas pueden estar mucho, mucho peor.

En un evento que en un principio consideré poco probable, los legisladores en los Estados Unidos han llegado demasiado cerca a la fecha límite con el debate sobre el tope de su deuda, y ya hoy más que un simple incremento en el tope, será necesario alcanzar un arreglo definitivo y a largo plazo al problema de su déficit fiscal para evitar una rebaja en la calificación de su deuda soberana. ¿Que pudiera esto significar para la República Dominicana? En pocas palabras… una catástrofe.

Estados Unidos es por mucho el mayor socio comercial nuestro, y aunque un default sigue siendo poco probable, una rebaja en su calificación soberana produciría un incremento sensible en el costo de financiamiento en sus empresas, y en gran medida las de nuestras propias empresas y directamente el Gobierno. Esto va a tener repercusiones significativas en el intercambio comercial, y sin olvidar en los sueldos y el empleo en el vecino de en frente, impactando adicionalmente nuestro preciado turismo y las remesas.

De similar forma Europa ha aceptado intentar lo que sería un default griego cuanto menos ordenado. Naturalmente  tendría repercusiones negativas, pero siempre que este no se les vaya de las manos y se produzca un efecto dominó, quizás las  perspectivas sobre el Viejo Continente no sean tan negativas. Esto a pesar de que las autoridades europeas no parecen ser las más coherentes para ejecutar medidas para el conjunto de la Unión.

Para la mayoría de los dominicanos este tipo de cuestiones parecieren ser pajaritos volando que no responden mucho a sus actuales preocupaciones, pero en gran medida son la raíz de sus problemas más inmediatos.

Si los legisladores en Estados Unidos ponen de lado la politiquería y se llega a un acuerdo razonable que pueda sostenerse a mediano plazo para balancear su presupuesto, en República Dominicana tendremos que prepararnos para un incremento en el petróleo y por ende en los precios de los combustibles.

Si las autoridades europeas logran convencer con un mecanismo que impida el contagio en las deudas soberanos de sus Estados, y los Estados Unidos logran eludir una rebaja en su calificación crediticia, es razonable esperar que las perspectivas de la economía mundial se viren a positiva y que las presiones inflacionarias en los precios de los alimentos retomen momentum.

Es curioso hoy ver que si a lo externo las cosas mejoran, es probable que las quejas de los dominicanos se agudicen. Lo preocupante es que si en el exterior las cosas no mejoran sino que empeoren, estaremos empezando a vivir lo que se podría catalogar una verdadera pesadilla

El Nacional

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